Así contaba el pequeño Ahmed lo que recuerda del traumático suceso: «Al principio todo iba bien, estábamos jugando todos juntos antes de que fuera a la tienda a comprar agua. Volví al campo poco después y le pegué a la pelota con demasiada fuerza y se quedó atascada entre unos arbustos al lado del campo».
El pequeño pateó el balón con el que jugaban varios compañeros y este salió del campo de fútbol del antiguo club Marchienne Docherie. Cuando fue a buscarlo entre la vegetación limítrofe, un jabalí saltó de entre los arbustos y comenzó un terrible ataque.
Sus amigos le salvaron la vida
Los gritos del pequeño llevaron a todos los presentes a acudir, pero cuando llegaron y consiguieron ahuyentar al enfurecido animal a patadas, las heridas recibidas por el menor ya eran muy graves. Alguna de ellas había llegado a los huesos de la mano. Sin esta intervención valerosa del resto de niños, el resultado podría haber sido mucho peor. Enseguida lo llevaron a su casa y, de allí, al Hospital Marie Curie, donde los facultativos decidieron operarlo de urgencia. Por desgracia, una de las laceraciones derivadas de los mordiscos del suido ha conllevado que perdiera la movilidad de uno de sus dedos de manera permanente.
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