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Mira quién vino a atacar al más pequeño del rebaño

El pastor graba los intentos del zorro por morder al cordero que descansa entre varias piedras. Hasta que le tienta la cola y la cría de oveja siente el peligro y decide huir.

Mira quién vino a atacar al más pequeño del rebaño

Un zorro rojo adulto es perfectamente capaz de matar y devorar un cordero. Los machos desarrollados pueden pesar entre 5 y 9 kilos, mientras que la cría de una oveja de raza cárnica, de mayor tamaño que otras variedades, de dos semanas de edad, puede superarlo en 3 kilos. Pero el tamaño no es cuestión relevante en esta ecuación. Las ovejas raramente defienden su vida ante el ataque de un depredador, menos aún lo hace un cordero tan joven.

 

Este depredador oportunista cuenta con una potencia de mordida de en torno a 150 PSI, muy por debajo de grandes carnívoros como el lobo o el oso pardo, pero esto resulta suficiente para fracturar vértebras cervicales de presas pequeñas, provocar asfixia por compresión traqueal o producir hemorragias letales en cuello y base del cráneo.

Mordiscos al cuello

La estrategia depredadora del raposo pasa por la precisión de sus mordiscos, generalmente dirigidos al cuello en presas de medio y gran tamaño como este cordero, que cuenta con una musculatura cervical y una osificación vertebral aún débiles e inmaduras, propinando a su vez sacudidas laterales que potencian el daño. Intentará aprovechar la vulnerabilidad neonatal, que convierte a la joven oveja en un animal indefenso y fácilmente derribable.

Por ello, el pastor incurre en una temeridad dejando al carnívoro morder a su animal solo para grabar la escena, aunque el cordero no se encuentra aislado y pueda intervenir en cualquier momento.

 

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