Maggie es una border collie de un año que está educada y adiestrada en agility y obediencia. Su propietario lleva un perfil de Instagram dedicado a mostrar las aventuras que vive la perra. Y la última sucedió hace tres días durante una excursión por la montaña.
Así lo explica: «A veces la montaña te pone a prueba y otras veces te pone una cabra montesa en mitad del sendero mirándote fijamente. Yo intenté mantener la calma, pero en mi cabeza ya sonaba música de tensión».
Afortunadamente, el macho de cabra hispánica no se mueve cuando, primero, el dueño de la border collie y después, la perra, efectúan un pequeño rodeo para seguir avanzando, pero sin tener que acercarse al amenazante animal.
¿Debe ir atada la perra?
Tras ver las imágenes, se crean dos bandos totalmente enfrentados que abogan por llevar al perro atado o dejarlo libre a tenor de la obediencia férrea que demuestra. En nuestro país, la norma que rige este aspecto es la Ley 7/2023, estatal, pero que no exige que todos los perros deban ir siempre atados en cualquier entorno natural, sino que establece un deber de control efectivo y prohíbe que vayan sueltos cuando puedan causar daños o en determinados espacios. A partir de aquí, hay que atender a la ley autonómica en cuestión o a las normas que rigen en parques naturales, cotos y ordenanzas municipales, que pueden endurecer esto y exigir correa obligatoria.
Esta ley 7/2023 prohíbe dejar animales sueltos o en condiciones de causar daños o molestias en lugares públicos o privados de acceso público, especialmente en parques nacionales, espacios naturales protegidos y cañadas con presencia de ganado. Esto suele ser indiscutible durante los periodos de cría de fauna silvestre, en primavera y comienzos de verano.
Un perro totalmente controlado
En las imágenes, comprobamos que la perra obedece de manera indiscutible, demostrando un control total por parte del propietario en todo momento, a pesar de la tensión que se vive en esta situación. Si la ley exige un control del can, esto significa que debe responder de manera inmediata a la llamada u otras órdenes, nunca mostrando conducta de persecución ante la fauna silvestre. Y este vídeo debería convertirse en ejemplo de ello.
Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, la norma específica es la Ley 2/2023, de Protección, Bienestar y Tenencia de Animales de Compañía de la Generalitat. El criterio general que establece es que los perros deben ir bajo control efectivo de su responsable, y en los espacios de uso público ese control suele traducirse jurídicamente en sujeción mediante correa, salvo zonas específicamente habilitadas para que puedan ir sueltos. Y en espacios naturales protegidos como el Parque Natural de l'Albufera, Parque Natural de la Serra Calderona o Parque Natural del Montgó suele exigirse correa por normativa ambiental específica, por lo que ya no existe posible discusión en los perros mejor controlados, cuyos propietarios o responsables serían multados sin discusión.
