El caso de una menor herida por un jabalí en Cadaqués, en Girona, vuelve a la actualidad casi cuatro años después del suceso. Según han recogido varios medios españoles, la familia reclama al Ayuntamiento una indemnización cercana a los 70.000 euros por las secuelas físicas y psicológicas que, según sostiene, arrastra la menor.
Los hechos se produjeron a comienzos de agosto de 2022 en la Platja Gran de Cadaqués, en plena temporada turística. La niña se encontraba con otros menores cuando un jabalí irrumpió en la zona. De acuerdo con la versión difundida por la familia, el animal embistió a la menor y le causó una herida importante en la parte alta de la pierna.
La reclamación, según esas mismas informaciones, se dirige contra el consistorio por entender que existía un problema conocido de presencia de jabalíes en el núcleo urbano y en zonas turísticas del municipio. La familia sostiene que el procedimiento se ha alargado durante años sin una respuesta formal suficiente.
Una reclamación por daños físicos y psicológicos
El abogado de la familia, Xavier Coca, ha explicado a medios como 20minutos que los afectados estudian acudir a la vía contenciosa si no reciben contestación antes del verano. La reclamación se fundamenta en las lesiones sufridas por la menor y en las secuelas que, según la familia, continúan afectándole.
Medios locales catalanes han señalado que, tras el ataque, se activaron actuaciones con los Agents Rurals y la Policía Local para reducir la presencia de jabalíes en el casco urbano y reforzar el control sobre prácticas como alimentar a estos animales. La familia considera, sin embargo, que esas medidas llegaron tarde.
El jabalí en entornos turísticos y urbanos
Más allá del caso concreto, el episodio vuelve a poner sobre la mesa un problema cada vez más habitual en áreas mediterráneas: la presencia de jabalíes en zonas urbanas, playas, urbanizaciones y áreas turísticas. La facilidad para encontrar alimento, la pérdida de miedo al ser humano y la proximidad entre monte y núcleos habitados complican la convivencia.
Para cazadores, gestores y administraciones, este tipo de incidentes recuerda que la gestión del jabalí no puede limitarse al monte. La prevención en entornos urbanos exige información a vecinos y visitantes, control de residuos, prohibición efectiva de alimentar fauna silvestre, coordinación entre administraciones y medidas de captura o control cuando exista riesgo para las personas.
En este caso, no consta por ahora una resolución judicial ni una aceptación pública de responsabilidad por parte del Ayuntamiento. Por ello, la reclamación debe tratarse como una petición de la familia pendiente de respuesta administrativa o, en su caso, de decisión judicial.
Foto: Archivo
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