El vídeo, grabado en una zona residencial de Francia, refleja una de las situaciones más peligrosas que se pueden vivir ante un jabalí. A la par de encontrarse con una hembra que protege a sus crías, un ejemplar de buen tamaño que se siente acorralado y cuyo estrés aumenta a medida que fracasa en sus intentos de alejarse se convierte en un animal potencialmente peligroso. Si uno de los perros o de los propietarios se pone delante mientras corre asustado, el suido no dudará en intentar embestirlos.
Ha entrado, pero no sabe salir
Las alambradas que delimitan las zonas ajardinadas de varias propiedades colindantes se transforman en barreras para el macareno que se ha internado en ellas. Choca su fornido cuerpo contra ellas, las muerde, intenta meter la cabeza por debajo... Una serie de estrategias que ya le habrán servido para superar vallados durante sus desplazamientos motivados por la búsqueda de alimento o de hembras en época de celo.
Esto es lo que dura una alambrada ante las embestidas de los jabalíes
Comprobamos que la fuerza del suido le lleva a tumbar parte de una de las vallas, cayendo al suelo y realizando una aparatosa voltereta debido a la fuerza empleada y, acto seguido, introduce parte de su cabeza por debajo de otro punto del vallado. En la siguiente imagen, vemos cómo los propietarios de la casa llevan en brazos a sus mascotas, perros de pequeño tamaño pero valerosos, que no han dudado en acosar al intruso.

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