Diego Fernández Hernán, un joven gestor cinegético nacido en El Atazar, municipio de la Comunidad de Madrid, ha hecho posible que el experimentado corcero, que ha preferido mantener su identidad en el anonimato, haya cumplido este anhelo.
El madrileño desea convertir la caza en su modo de vida y está en el buen camino. Actualmente ofrece a sus clientes la posibilidad de cazar el corzo al rececho, el jabalí a la espera y la montería española. Para más información sobre la oferta cinegética de Diego, pueden ponerse en contacto con el gestor por teléfono: 667552478.
La caza del corzo ibérico al rececho
Diego localizó al corzo peluca una semana antes de ser abatido en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz, espacio protegido de más de 67.000 hectáreas en la sierra de Ayllón. Se extiende por el extremo noreste de la Comunidad de Madrid y el noroeste de Guadalajara, en plena Sierra Norte.
Era la primera vez que intentaba su abate. Fue abatido a las 20:30 horas en una mancha de jaras y monte bajo. El cazador aprovechó el momento en el que atravesó un claro entre una jara y una piedra de pizarra para derribarlo de un certero disparo con un rifle Tikka T3x Lite 300WM.

Corzos peluca, una rareza de la naturaleza
Un corzo desarrolla esta deformidad debido a la ausencia o escasez severa de testosterona. Esta alteración hormonal impide que las cuernas caigan anualmente, por lo que no cesan de crecer y pueden llegar a alcanzar grandes dimensiones.
Las causas principales de este desequilibrio hormonal son problemas testiculares, como traumatismos, criptorquidia o malformaciones congénitas; infecciones o patologías sistémicas que afectan directamente al sistema endocrino del animal; o la ingesta de alguna planta que ejerza un efecto de castración química o de algún producto con el que se esté tratando la vegetación del lugar.


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