Ceuta ha declarado el foco de rabia y convocará en breve el Comité de Lucha Antirrábica para investigar el origen del caso de rabia confirmado en una perra y profundizar en las interacciones recientes de la misma para analizar otros perros y seres humanos con los que haya estado en contacto.
Para ello, se ha realizado ya un llamamiento a las personas que hayan tenido cualquier tipo de contacto con el can. Todas ellas deberán acudir «a la mayor brevedad posible» a los servicios sanitarios para que se efectúe una valoración médica y se descarten o no las medidas facultativas preventivas que se ponen en práctica en este caso. Para ello, han facilitado el teléfono 956511427.
La rabia es una enfermedad zoonótica neurológica vírica de elevada gravedad que afecta al sistema nervioso central, como observamos en el vídeo de la perra infectada. El virus invade el sistema nervioso central tras un periodo de incubación variable y provoca una encefalitis progresiva casi siempre mortal una vez aparecen los signos clínicos.
Así actúa la rabia
La transmisión suele producirse por mordedura y contacto de saliva infectada con tejidos o mucosas. El periodo de incubación dificulta el rastreo del origen del primer caso aparecido, ya que puede extenderse durante semanas e incluso varios meses, dependiendo de cómo se haya transmitido.
Por ejemplo, si ha sido por mordedura, la localización de esta, la cantidad de virus inoculado, su proximidad al cerebro y el estado inmunitario del animal infectado. En esta fase el perro no presenta síntomas aparentes, pero a partir de este punto, el can comienza a mostrar signos inespecíficos que afectan al sistema nervioso.
Su comportamiento cambia hacia la irritabilidad, ansiedad, agresividad, miedo sin causa aparente… A continuación, la enfermedad entra en la fase neurológica, que puede manifestarse a través de lo que se conoce como rabia furiosa o como rabia paralítica o muda. Es cuando se manifiesta la hipersalivación, uno de los síntomas más conocidos de la enfermedad, causada por la parálisis de los músculos de la deglución y la incapacidad de tragar saliva. Así se aproxima la fase en la que el perro entra en coma, sufre fallo respiratorio y la muerte.
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