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Graban el parto de una corza en un prado a vista de pájaro

Los cazadores informan a los agricultores del nacimiento de los corcinos y estos deciden aplazar la recolección. Un grupo de cazadores ofrece a los propietarios de las siembras la posibilidad de inspeccionar sus campos desde el aire y retirar las crías que se encuentren en ellos.

Graban el parto de una corza en un prado a vista de pájaro

Los Guardas Rurales de Caza realizan una campaña para advertir de la enorme vulnerabilidad del corcino durante sus primeras semanas de vida. Tocarlos, moverlos o intentar «rescatarlos» puede condenarlos.

El olor humano puede provocar el rechazo de la madre y aumentar el riesgo de depredación. Además, la mayoría de los corcinos recogidos por personas particulares no sobreviven, ya que necesitan una alimentación y unos cuidados muy específicos.

 

Cazadores y agricultores se alían para salvar las crías de ungulados silvestres nacidas en cultivos

La Federación Departamental de Cazadores del Mosela, FDC57, departamento francés situado en la región de Gran Este, desarrolla en primavera el programa Detefaune. Según la asociación, «la ubicación de los corcinos permite determinar, mediante un protocolo científico, si se instalan en las parcelas de forma aleatoria o si sus posiciones están condicionadas por los elementos del paisaje. El rescate de las crías, por su parte, se produce antes de la siega de las parcelas».

En una de las inspecciones realizadas por los cazadores en los cultivos antes de ser segados, localizan una corza dando a luz. El pasado año, una de las cámaras instaladas por los cazadores en un dispositivo aéreo no tripulado logró captar el nacimiento de otros dos corcinos en una parcela de cereal ubicada en Bourgaltroff.

En esta ocasión, el alumbramiento de las crías de corzo ha sido captado en una pradera en Racrange.

¿Por qué las corzas se comen el saco amniótico y la placenta?

La hembra pare tumbada al primero de los corcinos. Tras comerse la bolsa de aguas y limpiar a la cría, alumbra a un segundo ejemplar mientras permanece de pie. Los corcinos se alimentan de la leche materna.

Una vez han dado a luz, la gran mayoría de los mamíferos se comen su propia placenta, un comportamiento instintivo conocido como placentofagia. Los animales realizan esta práctica para proteger a las crías frente a los depredadores.

Al comerse la placenta y limpiar los restos del parto, la madre oculta cualquier rastro. La ingieren al tratarse de un órgano muy rico en proteínas, hierro, minerales y hormonas naturales. Su consumo ayuda a reponer la energía perdida, estimula la producción de leche y actúa como analgésico para reducir el dolor tras el alumbramiento.

 


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