La lucha contra la peste porcina africana en Alemania ha llevado a Renania del Norte-Westfalia a reforzar una medida muy clara: pagar más a los cazadores por abatir jabalíes en las zonas afectadas. El Gobierno regional ha elevado la compensación hasta 200 euros por animal en el núcleo del foco y en la zona restringida II.
La información, recogida por Chasse Passion y confirmada por el Ministerio de Agricultura y Protección del Consumidor de Renania del Norte-Westfalia, muestra hasta qué punto la gestión del jabalí se ha convertido en una herramienta sanitaria. No se trata solo de reducir daños agrícolas o controlar poblaciones: aquí el objetivo es cortar la transmisión de una enfermedad que amenaza al cerdo doméstico y al sector porcino.
Hasta 200 euros por jabalí
La nueva escala de ayudas duplica las cantidades anteriores. En el núcleo del foco y en la zona restringida II, la compensación pasa a 200 euros por jabalí abatido. En la zona restringida I, la ayuda sube a 150 euros por animal, frente a los 75 euros previos.
La medida afecta a los distritos de Olpe, Siegen-Wittgenstein y Hochsauerlandkreis, donde las autoridades alemanas buscan intensificar la presión sobre el jabalí para reducir el riesgo de expansión del virus. Según el ministerio regional, la reducción del censo de jabalíes disminuye también las posibilidades de propagación de la peste porcina africana.
La ministra regional de Agricultura, Silke Gorißen, defendió que cuanto antes se reduzca el número de jabalíes en el núcleo y en las zonas restringidas, antes podrá controlarse la enfermedad. El Gobierno regional ya participaba desde febrero en programas de apoyo a los distritos afectados y ahora ha decidido duplicar esa ayuda.
Más de 13.500 jabalíes extraídos
Los datos oficiales dan una idea de la dimensión del operativo. Desde el primer positivo en junio de 2025, se han extraído ya más de 13.500 jabalíes en los distritos de Siegen-Wittgenstein, Olpe y Hochsauerlandkreis. Además, en Renania del Norte-Westfalia se han analizado cerca de 45.000 jabalíes con resultado negativo, en su mayoría animales abatidos por cazadores o encontrados muertos.
Frente a esa cifra, el balance oficial habla de unos 580 jabalíes positivos en las zonas afectadas. El dato no debe leerse como un problema menor, sino al contrario: en sanidad animal, cada positivo obliga a mantener vigilancia, restricciones, búsqueda de cadáveres, vallados, análisis y una reducción intensa de poblaciones.
El dispositivo incluye también más de 30 trampas especiales, gestionadas por una unidad pública especializada en las zonas de mayor riesgo. Estas trampas buscan reducir la población de jabalíes con menor perturbación, complementando el trabajo de los cazadores sobre el terreno.
Por qué se paga a los cazadores
La compensación económica no es un premio simbólico. Las autoridades alemanas la justifican por el aumento de trabajo, las restricciones y las cargas añadidas que implica cazar dentro de una zona afectada por peste porcina africana. Cada jabalí abatido puede exigir protocolos, muestras biológicas, comunicación con la administración y limitaciones en el aprovechamiento de la carne.
El ministerio regional explica que los pagos buscan compensar daños, restricciones en la comercialización de la carne de caza y el esfuerzo adicional derivado de una caza intensiva ordenada por la autoridad. La tramitación de estas ayudas se realiza a través de los distritos y del organismo regional de protección del consumidor y alimentación.
Para el sector cinegético, el caso alemán ofrece un argumento claro: cuando aparece una crisis sanitaria de esta magnitud, la administración necesita a los cazadores. No como elemento decorativo, sino como pieza operativa para localizar, abatir, muestrear y reducir poblaciones en zonas concretas.
Una lección para toda Europa
La peste porcina africana no afecta al ser humano, pero tiene consecuencias enormes para la ganadería porcina, el comercio, la economía rural y la gestión del jabalí. Por eso cada país afectado intenta evitar que el virus se mueva con los animales, con cadáveres infectados o con restos contaminados.
La medida alemana interesa también en España porque el jabalí es una especie clave en cualquier estrategia preventiva. La densidad de población, la movilidad de los animales, la bioseguridad en cacerías y el control de restos son cuestiones que el sector cinegético no puede mirar de lejos.
La prima de 200 euros por jabalí abatido no es solo una cifra llamativa. Es el reflejo de una realidad: cuando la sanidad animal entra en fase de emergencia, el control del jabalí pasa de ser un debate cinegético a convertirse en una prioridad pública.