Francia

Capturaba erizos protegidos de noche y lo difundía en TikTok

Una investigación judicial en Francia ha destapado la captura ilegal de erizos protegidos con perros adiestrados y la difusión de esas prácticas en TikTok. El caso, atribuido por Le Chasseur Français al OFB Nouvelle-Aquitaine, obliga a marcar una línea clara: no se trata de caza, sino de furtivismo sobre una especie protegida.

Capturaba erizos protegidos de noche y lo difundía en TikTok

Una investigación judicial en Francia ha puesto el foco en una práctica que algunos implicados presentaban como «caza», pero que debe llamarse por su nombre: captura ilegal de erizos protegidos. Según ha publicado Le Chasseur Français, el caso fue destapado por el OFB Nouvelle-Aquitaine tras detectar vídeos difundidos en redes sociales.

El asunto arranca, según esa información, en octubre de 2024, cuando un aviso preciso permitió identificar a un joven que se dedicaría de forma regular a capturar erizos. Las salidas se realizaban de noche, con perros específicamente adiestrados, y parte de esas supuestas «partidas» acababan publicadas en TikTok.

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Una especie protegida, no una pieza de caza

El matiz es importante. El erizo no es una especie cinegética. En Francia está protegido, y su captura, destrucción o comercio no pueden equipararse a una actividad cinegética legal. Por eso conviene evitar el marco mental de la «caza de erizos», aunque los propios investigados o algunos vídeos usaran esa expresión.

Para el mundo cinegético, casos así son especialmente dañinos porque mezclan en la conversación pública prácticas ilegales con la caza reglada. La caza legal se desarrolla sobre especies autorizadas, periodos fijados, permisos, controles y normas de seguridad. El furtivismo, en cambio, opera al margen de todo eso y perjudica tanto a la fauna como a la imagen del sector.

Vídeos, perros y meses de investigación

Le Chasseur Français detalla que los investigadores analizaron 87 vídeos y realizaron comprobaciones sobre el terreno antes de una entrada y registro en mayo de 2025, autorizada por un juez. En esa actuación se habrían encontrado indicios que permitían relacionar al sospechoso, sus perros, collares y detalles del domicilio con el material publicado en redes.

Durante su declaración, el investigado habría afirmado que esas capturas respondían a costumbres gastronómicas y que existía un adiestramiento específico de perros, incluso con concursos comparables a pruebas de tipo field trial. Siempre según la misma fuente, reconoció haber capturado 10.000 erizos en seis años, aunque sostuvo que liberaba hembras y jóvenes y que solo mataba ejemplares grandes fuera del periodo reproductor.

La cifra debe tratarse con prudencia hasta que exista resolución judicial, pero la propia fuente francesa señala que encajaría con declaraciones previas sobre un ritmo de dos o tres salidas semanales, con capturas medias de 10 a 15 erizos por salida. A partir de esos datos, se estima que unos 1.600 erizos habrían sido sacrificados para consumo en seis años.

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Redes sociales y nuevas formas de rastro

El caso también muestra cómo las redes sociales se han convertido en una vía de detección para infracciones contra la fauna. Vídeos, perfiles, detalles de perros, lugares y rutinas pueden acabar funcionando como rastro digital para los agentes medioambientales.

Ese punto resulta relevante para cualquier debate sobre control, vigilancia y reputación del campo. La difusión de prácticas ilegales en plataformas como TikTok no solo expone al autor; también multiplica el daño social, normaliza conductas prohibidas y puede dar una imagen falsa de actividades que nada tienen que ver con la caza regulada.

Una presión añadida sobre fauna vulnerable

El erizo ya soporta presión por pérdida de hábitat, atropellos, fragmentación del territorio y cambios en el uso del suelo. Añadir capturas ilegales organizadas supone una presión adicional sobre una especie que, precisamente por su vulnerabilidad, cuenta con protección legal.

El procedimiento habría sido transmitido al tribunal judicial de Bergerac en diciembre de 2025, a la espera de respuesta penal. Hasta entonces, la prudencia obliga a hablar de investigación y de hechos atribuidos por las fuentes consultadas, no de condena firme.

Para Club de Caza, el interés del caso está en la frontera que conviene repetir cada vez que sea necesario: la caza legal no es furtivismo. Y cuando alguien captura especies protegidas, usa perros para ello y lo presume en redes, el problema no es la caza; es la vulneración de la ley y el daño directo a la fauna.

 


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