Dos meses lleva el jabalí acudiendo a las inmediaciones de la vivienda del vecino de Canido, que también es cazador. El hombre, desesperado por los destrozos que ocasiona el cochino, a las 18 horas del pasado viernes decidió telefonear a la Policía Local de Vigo para preguntarles si podía intentar abatir al animal.
Desde la central policial le informaron de que no podía actuar por su cuenta ni utilizar un arma de fuego para tal fin en una zona habitada sin contar con los permisos excepcionales que en ocasiones pueden concederse por las autoridades en casos extremos de control de la fauna silvestre. Y siempre bajo la coordinación entre las administraciones y los cuerpos de seguridad. En caso de hacerlo, se enfrentaría a responsabilidades administrativas y, en determinadas circunstancias, incluso penales.
Un caso más de la expansión del jabalí urbano por zonas periféricas de muchas áreas del país, animales que se sienten atraídos por los restos de comida o las zonas verdes, originando preocupación y temor en los vecinos.
Batida con perros especializados o jaulas trampa
Entre las alternativas que se le presentan a este preocupado vecino de Canido, puede estar la organización de una batida por parte de los cazadores locales con perros adiestrados para la localización del jabalí para ahuyentar al ejemplar y obligarlo a volver a una zona natural. También existe la posibilidad de la colocación de una jaula trampa, un sistema que se lleva utilizando en la autonomía con éxito, como así refrendan los 150 ejemplares capturados en 2023.