El cuerpo del jabalí es el doble de alto y de largo que el de los perros. Su peso también parece muy elevado. A pesar de esto, su carrera alterna el trote con arrancadas de velocidad que mantienen a los canes detrás de él. Una situación muy peligrosa debido a que los movimientos del cochino resultan inesperados y pueden ocasionar un choque con los vehículos que vemos circular cerca de los animales.
No olvidemos que un jabalí en plenas facultades físicas puede desplegar una velocidad en torno a 40 kilómetros por hora. Un choque con un animal de estas dimensiones que avanza a esa velocidad destrozaría cualquier vehículo y pondría en riesgo la integridad de sus ocupantes.
Las imágenes han sido grabadas por el ocupante de un coche en Manavgat, una ciudad que encontramos a 76 kilómetros del centro regional de Antalya, en Turquía. Está rodeada de enclaves naturales en los que la fauna encuentra hábitats ideales para la proliferación de sus poblaciones, entre ellos, el jabalí.

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