El presidente de los cazadores federados ha señalado «el principal problema» de continuar con el mismo ritmo de jornadas de caza jabalineras durante los meses estivales: «el calor, que hace imposible prolongar la temporada de caza de una manera ordinaria. Los perros de caza, indispensables en las batidas de jabalí, asumen un alto riesgo de accidente cerebrovascular y otros problemas físicos durante el verano».
Acciones puntuales para ayudar a los agricultores
Por esta razón, la mayoría de las collas de cazadores solo planean acciones puntuales para ayudar a los agricultores y ganaderos afectados por los daños de los jabalíes. Desde la Federación Catalana de Caza recuerdan que estas acciones excepcionales podrían llevarse a cabo antes con permisos especiales, especialmente en junio, aprovechando que ahora los procedimientos burocráticos se han simplificado.
Se disparan los gastos derivados de tantas batidas
Además, las sociedades de caza asumen costos económicos significativos: viajes, mantenimiento de perros, seguros y posibles gastos veterinarios, que aumentan aún más durante el verano. También advierten que en esta etapa del año muchas hembras de jabalí tienen crías, lo que puede aumentar su agresividad y, con ello, el riesgo de que los perros resulten heridos.
La Federación Catalana de Caza insiste en que el manejo del jabalí sigue dependiendo del voluntariado de los cazadores y exige que se tenga en cuenta la realidad del territorio, las limitaciones climáticas y el bienestar animal.
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