Se ha convertido en algo habitual encontrar a una multitud de cigüeñas persiguiendo a la maquinaria agrícola mientras ara el terreno o siega la cosecha. Los pájaros han aprendido a identificar el sonido y la presencia de maquinaria agrícola con una fuente inagotable de comida.
El fenómeno de la sedentarización de la cigüeña blanca
El VIII Censo Internacional de Cigüeña Blanca, realizado en 2025, estima la población sedentaria de la especie en España en más de 30.000 parejas. La mayoría de estas aves se encuentran en Castilla y León, Extremadura, Andalucía, Madrid, Castilla-La Mancha y en el valle del Ebro.
El comportamiento de la especie ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, pasando de ser una migradora de larga distancia a una especie mayoritariamente sedentaria en el suroeste de Europa. El clima benigno en invierno y la disponibilidad de comida han alterado su comportamiento migratorio.
Mientras que las cigüeñas adultas no migran, los pollos del año se desplazan en invierno al Sahel, en África. Estas imágenes han sido publicadas por un medio de comunicación ucraniano. La guerra en el país ha provocado una profunda alteración en los ecosistemas, dando lugar a una «invasión» de fauna silvestre, derivada del abandono de tierras, la destrucción de hábitats y la ausencia del control de los cazadores.
¿Debería permitirse en España el control poblacional de la cigüeña blanca?
En España, las cigüeñas comunes se han convertido en una de las mayores amenazas para las especies de caza menor y protegidas en época de cría.
La cigüeña blanca está estrictamente protegida en el país y en toda la Unión Europea. Está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, lo que prohíbe dañar, molestar o destruir sus nidos, crías o huevos.
Son muchos los cazadores que abogan por que se permita el control poblacional de la especie. Las cigüeñas son aves carnívoras y oportunistas, capaces de depredar cualquier especie animal que puedan engullir.

