Sucedió hace un año, la noche del 6 de junio de 2025, pero ha sido ahora cuando hemos conocido el fallo del tribunal encargado de juzgar a un joven de 20 años que decidió coger el coche de su madre y se dirigió a un campo de cultivo cercano donde esperó la llegada de los cochinos para perseguirlos con el vehículo. Una cámara de vigilancia lo grabó todo y, además, el ahora condenado también sacó su móvil para dejar constancia del acto delictivo.
Como circunstancia relevante, el tribunal ha valorado que el acusado no contaba con carné de conducir cuando hizo esto hasta los campos de Chargey-lès-Port, en Haute-Saône, en la región de Bourgogne. Dos meses después, las autoridades intervinieron en un caso similar en campos cercanos de Purgerot, logrando arrestarlo por ello.
Los cazadores, acusación particular
Durante el juicio, el joven sorprendió a todos asegurando que su objetivo era proteger las siembras de los jabalíes, asegurando que esperaba su llegada para comenzar a perseguirlos a toda velocidad. Con esto, además, destrozaba los cultivos. Pero ni el juez ni los cazadores de la federación departamental de cazadores, personados como acusación particular, han creído en las buenas intenciones del acusado, que desmantelaron punto por punto durante la vista, asegurando que se utilizó el coche como arma para localizar e intentar atropellar a los jabalíes, un comportamiento delictivo que entra de lleno en la consideración de furtivismo.
Por todo esto, el tribunal ha condenado al catalogado como cazador furtivo a cuatro meses de prisión con pena suspendida, en lugar de los tres meses solicitados por el fiscal, y a dos años de prohibición de tramitar licencias de caza.


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