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Un ciervo sin cuernas se enfrenta a un toro en un combate desigual

Un animal que pesa en torno a 200 kilos como este gran ciervo rojo adulto arremete contra un toro que le supera por mucho en masa y fuerza. El resultado es un combate de arrojo contra potencia que ha grabado un granjero desde su tractor.

Un ciervo sin cuernas se enfrenta a un toro en un combate desigual

El toro y el ciervo protagonizan un encontronazo en el interior del vallado en el que pasta el animal doméstico. Esto les lleva a resolver el encuentro midiendo sus respectivas fuerzas con embestidas y empujones violentos. El venado no puede ganar una batalla decantada del lado del bóvido.

Un toro joven con el doble de peso

El toro pertenece a la raza frisona o Holstein, una de las más extendidas por todo el mundo al destacar por sus cualidades lecheras y su carne de calidad. La podemos encontrar en más de 170 países después de haber sido exportada desde la región frisiosajona, en los Países Bajos. Las vacas suelen pesar alrededor de 600 kilos, mientras que los machos pueden alcanzar los mil.

Los machos de esta raza pueden no contar con cuernos, ya que en la mayoría de las granjas se les retiran cuando son terneros por seguridad de los animales y trabajadores. Aunque dentro de los Holstein encontramos una variante moderna denominada «polled», cuyos machos nacen genéticamente sin cuernos debido a una mutación específica, lo que ahorra el proceso de descornado.

Un ciervo muy valiente

Por su parte, el ciervo, que puede pesar entre 150 y 260 kilos dependiendo de la especie y la zona en la que habite, ha tirado sus cuernas para la regeneración anual de las mismas. Los machos de la Península Ibérica suelen desmogar entre finales de febrero y abril, dependiendo de la edad, el estado físico de los animales y el clima y/o altitud donde tenga su hábitat.

Este proceso se debe a que tras la berrea otoñal, la época de celo en la especie, la testosterona decae, iniciándose una fase de reabsorción ósea en la base de la cuerna (pedículo), que finalmente se desprende para volver a nacer en pocas fechas y comenzar un crecimiento de 1-2 centímetros al día para presentar unas cuernas renovadas y cubiertas por borra, esa piel aterciopelada y vascularizada, en pocas semanas. El ciclo se cierra en septiembre y octubre, con sus «armas» completamente formadas y dispuestas para su uso en las batallas durante un nuevo celo.

 

«El ciervo lo hace bastante bien… pero veremos la segunda ronda en septiembre, cuando tenga las astas completamente desarrolladas y haya estado comiendo maíz todo el verano», apunta un seguidor de la cuenta de agricultura y ganadería que ha difundido las imágenes.

 


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