El viaje de unas agachadizas con GPS que sorprende a los investigadores

Un proyecto británico ha colocado emisores GPS a varias agachadizas comunes para descubrir hacia dónde viajan tras pasar el invierno en las islas británicas. Los primeros datos muestran movimientos hacia Finlandia, Suecia, Dinamarca, Islandia, Noruega, Alemania e Irlanda, y abren una ventana muy valiosa para la conservación de estas aves ligadas a humedales y prados encharcados.

El viaje de unas agachadizas con GPS que sorprende a los investigadores

La agachadiza común es una de esas aves que muchos cazadores y naturalistas conocen por su vuelo rápido, quebrado y difícil de seguir. Ahora, un proyecto del Game & Wildlife Conservation Trust está empezando a mostrar con datos GPS hasta dónde pueden viajar algunos ejemplares tras pasar el invierno en Reino Unido.

La entidad británica ha publicado los primeros movimientos de siete agachadizas marcadas dentro de un estudio para conocer las rutas hacia sus zonas de cría. Cinco de esas aves ya han iniciado la migración y han mostrado desplazamientos hacia Finlandia, Suecia, Dinamarca, Islandia, Noruega, Alemania e Irlanda.

Los investigadores capturaron y marcaron las aves en marzo de 2026: seis en Cornualles y una en Fife, Escocia. El objetivo es seguir a estas limícolas discretas y conocer mejor qué territorios utilizan durante la reproducción después de pasar el invierno en las islas británicas.

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Viajes de más de 1.500 millas

Uno de los casos más llamativos es el de una agachadiza marcada en Lanarth, Cornualles, que salió el 26 de marzo, solo nueve días después de ser equipada con el emisor. Según GWCT, recorrió más de 1.500 millas en 19 días, pasando por la costa sur de Inglaterra, Bélgica, Alemania, Dinamarca y Suecia antes de cruzar el Báltico hasta Finlandia.

Otro ejemplar partió el 6 de abril hacia Irlanda y continuó después hasta Islandia. Una tercera ave viajó hasta Norfolk, cruzó a Países Bajos y siguió hacia el norte de Alemania, antes de dirigirse a Suecia y Finlandia. La agachadiza marcada en Escocia llegó a la costa de Noruega tras cubrir casi 400 millas sobre mar abierto en poco más de un día.

El estudio también deja una lectura interesante: no todas las aves se comportan igual. Dos agachadizas marcadas en Cornualles seguían sin abandonar sus zonas de captura, algo que los investigadores no descartan que pueda cambiar, ya que esta especie puede migrar entrado el mes de mayo.

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Por qué importa para la conservación

La tecnología utilizada es especialmente delicada. Los emisores pesan solo dos gramos, aunque con el arnés y la base de espuma alcanzan tres. GWCT explica que el dispositivo no debe superar el 3% del peso corporal del ave para evitar interferir en su comportamiento natural. Por eso, de 14 agachadizas capturadas, solo la mitad pudieron ser marcadas.

El interés del estudio va más allá de la curiosidad por sus rutas. La agachadiza común depende de humedales, prados húmedos y suelos blandos, hábitats que han sufrido una fuerte transformación en buena parte de Europa. La propia GWCT recuerda que sus poblaciones reproductoras han disminuido en zonas bajas del Reino Unido y en muchos puntos europeos.

La ficha de la British Trust for Ornithology también sitúa a la especie en la lista ámbar de conservación en Reino Unido y destaca su dependencia de zonas húmedas. Esa información refuerza la importancia de conocer dónde crían, dónde pasan el invierno y qué espacios son críticos durante su ciclo anual.

Una lectura para España

Para España, el seguimiento de estas aves tiene interés porque la gestión de migratorias depende cada vez más de datos finos sobre rutas, hábitats y cambios en el uso del territorio. La agachadiza común no entiende de fronteras administrativas: utiliza humedales, prados, marismas y zonas encharcadas dentro de una red europea mucho más amplia.

Conocer esos movimientos ayuda a interpretar mejor los cambios que observan cazadores, gestores y ornitólogos sobre el terreno. También recuerda que la conservación de las especies migratorias no se resuelve solo en el país donde se cazan, se observan o se reproducen, sino en todos los puntos que conectan sus viajes.

 


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