Uno cuenta con ventaja física. El oso pardo es mayor en tamaño, cuenta con más fuerza de mordida y sus garras resultan letales en una confrontación. Los otros basan su poder en el número y en la superioridad táctica que esto les facilita. Cuando dos especies de grandes carnívoros comparten hábitat, las interacciones resultan inevitables, sobre todo en épocas de escasez de recursos alimenticios.
No es raro que un oso pardo adulto asalte a la manada de lobos cuando esta ha conseguido dar caza a una presa. Ni lo contrario, cuando varios cánidos salvajes se acercan amenazantes a un úrsido que se alimenta de su última víctima. Distintos estudios académicos indican que la presencia de osos reduce la tasa de depredación de las manadas de lobos. Sin embargo, manadas con varios integrantes, entre 4 y 6 o más lobos, son perfectamente capaces de desplazar o repeler a un oso adulto.
Compiten por las presas
En el primer caso, existe una investigación muy concreta titulada «¿Competencia entre depredadores ápice? Los osos pardos reducen la tasa de matanza de los lobos en dos continentes», llevada a cabo por la ecóloga Aimee Tallian, de la Universidad Estatal de Utah.
Tallian examinó cómo los osos pardos afectaban a las tasas de caza de lobos en lugares de estudio en el norte de Europa y el Parque Nacional de Yellowstone. Los osos cazan fácilmente a las crías de ungulados en primavera, lo que resta presas potenciales para el lobo, a los que les cuesta más dar con ellas. Una competencia que, según el trabajo, ganan los osos.
Dos lobos contra un gran oso
En las imágenes que compartimos, grabadas en Rumanía, vemos cómo dos ejemplares adultos de lobo plantan cara a un oso pardo. Este defiende alimento encontrado en un lugar en el que se ha colocado una cámara de fototrampeo para controlar la fauna existente.
Turnos y distracción, la táctica de los lobos contra el oso
Y vemos una táctica parecida a la que llevan a cabo las manadas coordinadas: el acoso se realiza por turnos y con maniobras de distracción. No es la primera vez que sucede. Por ejemplo, en un caso de campo en Bielorrusia, una manada de cinco lobos persiguió y detuvo repetidamente a un oso y un investigador pudo recrear la escena a través de las huellas y rastros que dejaron los animales en la nieve. El oso consiguió herir superficialmente a uno de los lobos desgarrándole piel antes de que lograra huir de los cánidos.


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