Todo ha sucedido en Turquía, cuando un rebaño de 4.000 ovejas de un pastor local se dirigía a la meseta a alimentarse. La mala fortuna las llevó a atravesar una finca donde se ubican 200 colmenas. Las abejas salieron en defensa de sus panales, picando a los ovinos y llevándolos a huir en estampida.
Ovejas y corderos se dirigieron a la pendiente de un canal de riego, cayendo un gran número de ellos bajo la estructura. Allí, se pisotearon en sus intentos de escapar, muriendo aplastados 816 animales.

Las ovejas que quedaron atrapadas en el canal.
Cinco pastores heridos
Además, cinco personas pertenecientes al grupo de pastores resultaron heridas por los picotazos de las abejas, requiriendo tratamiento médico en un hospital cercano. Uno de los pastores, testigo presencial del suceso, explicó que la muerte de las ovejas no sucedió por el ataque de las abejas, sino por el aplastamiento y por acabar asfixiadas al quedar sepultadas por los cuerpos de sus congéneres. «El rebaño se dirigía a la montaña. Entraron en las colmenas. Murieron aplastadas y asfixiadas. No sabíamos que algo así pudiera suceder. Había abejas, las vimos, pero no pensábamos que esto ocurriría al ir por aquí».

Tras las investigaciones llevadas a cabo por las autoridades locales, las ovejas muertas fueron llevadas a camiones con la ayuda de maquinaria pesada. Bajo la supervisión de veterinarios, se les dio sepultura enterrándolas en fosas excavadas en un lugar alejado de las zonas residenciales.