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Una cámara en la espalda de un lebrel nos lleva «de caza» tras los conejos

Un hurón consigue desalojar al lagomorfo de su escondite en la madriguera. Le llega el turno al lebrel, que corre tras su presa y en pocos segundos la ha atrapado.

Una cámara en la espalda de un lebrel nos lleva «de caza» tras los conejos

Estamos ante la labor profesional de una empresa encargada del control de conejos allá donde su elevada población lo requiere o por haber colonizado zonas donde causan daños en infraestructuras, cultivos o zonas verdes. El responsable se ha rodeado de un efectivo equipo animal para afrontar la tarea de capturar a los conejos. Por una parte, hurones. Los mustélidos entran donde otras especies lo tienen imposible y obligan a los conejos a abandonar la seguridad del subsuelo.

 

En el vertiginoso lance, acompañamos al lebrel desde el momento en que el conejo sale de la hura hasta que el can consigue embocarlo. Unos pocos segundos en los que el velocísimo galgo salta una pequeña alambrada y recorta distancia hasta bajar la cabeza para atrapar con su boca al conejo. Los más de 70 kilómetros por hora que es capaz de desplegar el galgo no puede contrarrestarlos su presa, que no supera los 40 km/h en condiciones óptimas de carrera.

Para facilitar la captura de los conejos y evitar que puedan escapar, cuando el terreno lo permite, los controladores de Nueva Gales del Sur, en Australia, instalan unas redes alrededor de las madrigueras que resultan tremendamente efectivas. Aquí lo podemos comprobar.

 


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