En Australia, numerosos estados e incluso ayuntamientos locales cuentan con una estricta normativa que prohíbe dejar salir a los gatos de la propiedad en la que viven. Contravenir las leyes puede conllevar multas económicas contundentes.
El motivo lo encontramos en la frágil ecología del país, sometida a múltiples peligros en forma de fauna invasora como el conejo o el jabalí, sin olvidar el daño que los gatos domésticos ocasionan en la fauna local. Aves, reptiles, insectos, pequeños mamíferos... decenas de especies endémicas son presa a diario de los gatos domésticos y asilvestrados. Para velar por el cumplimiento de esta normativa, se han creado «brigadas felinas» que patrullan los barrios vigilando que los gatos no deambulen fuera de las propiedades privadas.

Atrae al gato para denunciar y llevárselo
Estos rangers municipales (local council rangers) son los encargados de acudir a revisar las denuncias vecinales, verificarlas, capturar los ejemplares callejeros, denunciar a los dueños que dejen salir a sus mascotas o se les escapen...
Pero seguro que no han sido formados y contratados para llegar a una vivienda, ver que los gatos se encuentran dentro de los límites de la propiedad, concretamente en la entrada de la casa, acercarse, llamarlos y conducirlos hasta la calle y allí proceder a denunciar. Además, coge al gato y se lo lleva al vehículo oficial del ayuntamiento, para sumarlo a la sanción, que ascendió a 280 dólares.
Trabajadora de protección animal entra al jardín de un casa y atrae con silbidos a sus gatos en la entrada. Todo para poder multar al dueño por haberlo dejado suelto por la calle. Su cámara de seguridad lo grabó todo. pic.twitter.com/MTEEGvggn7
— Capitán Bitcoin (@CapitanBitcoin) May 3, 2026
Afortunadamente, la cámara de seguridad grabó toda la escena, dando tiempo al propietario del gato a acudir y recuperarlo antes de que la funcionaria del ayuntamiento de Toowoomba, en Australia, se lo llevase.