Más de 300 perros de rehala, ciento cincuenta podencos andaluces y catorce cachorros pasaron por los diferentes rings preparados, con un cuadro de jueces entre los que destacó este año el veterano Alfredo Crespo.

Cachorros tras conejos
Los cachorros fueron la atracción de la jornada con sus carreras detrás de los conejos. Desde un podenco, Baki, de cerca de tres meses y propiedad de Jesús Martes, que llevaba su hija, hasta el resto, de cinco meses de edad.
Nos hicieron disfrutar viéndolos correr tras los conejos, sacándolos de un majano artificial donde estaban camuflados, así como a un podenquillo, hasta que consiguió capturar uno vivo. Algo digno de ver.

Mucho público joven se mantuvo pegado a sus cachorros en cada una de sus actuaciones. La diferencia entre los perros mascota, a los que quieren humanizar vistiéndolos y llevándolos en coches de bebé y carritos, y los perros de caza, a los que se les permite la libertad de correr y cazar, su pasión, quizá mayor que la que pueda tener el propio dueño. Libertad o prisión, esa es la cuestión.

Rehalas
Los perros de rehala dieron la nota por la cantidad y calidad presentes. Algunos de agarre eran impresionantes por su porte y fortaleza, y había muchos perros cruzados. Hubo gran variedad y, sobre todo, mucha armonía.
Se dieron más de cuarenta premios a todos los niveles y categorías por parte de la corporación municipal de Robledo de Chavela, capitaneada por su alcalde, Fernando Casado, quien, al término de la interminable entrega de trofeos, nos dedicó un momento junto con Aureliano, organizador por parte del Club de Podencos Andaluces y Manetos.
Hubo varias carpas con productos de caza en la explanada, que fueron visitadas por los presentes. La jornada terminó con la degustación de la típica paella cerca de las cinco de la tarde. Hasta el año próximo.

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