Ayer jueves volvió a morir una persona por ataque de un gran depredador. No sucedía en Polonia desde 2014. Pero un pueblo del sudeste del país llamado Plonna se convirtió ayer en un lugar negro en el mapa cuando el hijo de la víctima halló a su madre sin vida poco antes de las 10:30 de la mañana. Tras avisar a Emergencias, los rescatistas solo pudieron certificar la muerte de la mujer.
Encontró al oso durante un paseo por el bosque
Un paseo en busca de cuernas de ciervo por la zona boscosa del distrito de Sanok se convirtió en el último para esta mujer vecina del municipio de Zagórz. Como han confirmado los bomberos que acudieron al aviso, el hijo de la fallecida recibió una llamada de su madre en la que la oía gritar «Oso, oso». Acudió corriendo, pero cuando llegó, unos 15 minutos después, el ataque había terminado y la mujer yacía en el suelo sin vida, presentando graves lesiones en la cabeza. «A mi madre le encantaba el bosque y solía pasear por la zona», ha declarado el hijo.
La Fiscalía ha abierto una investigación sobre lo ocurrido mientras se espera el resultado de la autopsia, programada para el próximo día 28 de este mes de abril. En un comunicado, ha aportado más datos sobre el suceso. Ahora sabemos que madre e hijo se adentraron en el bosque en busca de astas de ciervo y que se separaron para optimizar la búsqueda.
El fuerte viento pudo ser la razón del ataque
Tras el aviso a Emergencias, el médico no llegó al lugar del ataque hasta las 13 horas, cuando certificó la muerte. El lugar de la tragedia fue inspeccionado por el Director Regional de Protección Ambiental de Rzeszów y el Conservador Regional de la Naturaleza. Sus conclusiones indican que el incidente ocurrió aproximadamente a 1,5 km dentro del bosque y a casi 2,5 km de los edificios más cercanos, en una zona poco frecuentada por personas. Sobre la posible causa del ataque, fuentes oficiales han avanzado que el hecho de que ayer soplasen fuertes vientos podría haber afectado a los sentidos del olfato y el oído del oso, lo que pudo llevar a la mujer a acercarse demasiado sin ser percibida por el depredador.