La superpoblación de corzos en Cuenca causa graves daños económicos, sobre todo en cultivos de girasol, cereal y viñedos, con pérdidas que pueden alcanzar el 100% de la cosecha. En el trigo, devoran los brotes desde noviembre, afectan a su desarrollo y dañan la espiga.

Un corzo con un trofeo de ensueño
Eduardo Monleón Soria es un cazador y agricultor de La Pesquera, municipio de la provincia de Cuenca. El miércoles, al conquense le tocaba uno de los precintos de corzo macho de los que dispone el coto social de Puebla del Salvador y no desaprovechó la oportunidad.
Una vez finalizadas sus labores agrícolas, se dirigió a un terreno de cultivo que se encuentra dentro de la extensión que gestiona el grupo de cazadores. En las parcelas estaban alimentándose varias hembras y algún macho joven, pero no había un ejemplar con las características que buscaba el recechista.
Cuando ya se disponía a regresar a casa, localizó a tres hembras y un macho en una parcela de cebada. Según el cazador, «en un principio no me percaté del tamaño real del trofeo dada la distancia a la que se encontraba. Al aproximarme a él, tras visualizarlo con los prismáticos, pude apreciar que se trataba de un macho con una cuerna única».
Gracias a los conocimientos del terreno de Eduardo, se pudo colocar a 150 metros del corzo. El primer disparo que salió del cañón del rifle Winchester XPR Cal.308 del conquense se paró en el cuerpo del animal. Pese a estar mortalmente herido, se desplazó más de 40 metros antes de detenerse. El cazador lo derribó de un segundo impacto en el cuello.

Caza un corzo peluca a pocos kilómetros del lugar en el que es abatido este impresionante macho
La temporada pasada, Jorge, hermano de Eduardo, tuvo la fortuna de abatir un corzo con un trofeo único en el coto social de La Pesquera. Este acotado linda con el coto social de La Puebla del Salvador. El ejemplar también fue abatido, como este, en una espera por control de daños a la agricultura.
El cazador no supo de la magnitud de la cuerna del macho que había cazado hasta que mostró las imágenes del ejemplar a Alfredo Pérez Cárcel, propietario de Taxidermia Alfredo y de la empresa cinegética Caza&Recechos Alfredo, con sede en Utiel, municipio de la Comunidad Valenciana. Pensaba que el trofeo del macho no tenía valor cinegético.

