Juan Carlos Rubio publica estas dolorosas imágenes para los cazadores y los amantes de la naturaleza en la página de Facebook Guardería Rural del Desierto. El profesional ha creado este portal para compartir con quienes no tienen la fortuna de trabajar en contacto con la naturaleza sus vivencias con los animales y para que puedan disfrutar de la experiencia de observar la vida de la fauna silvestre en libertad.
El ocaso de un macho montés del sureste
El colaborador habitual de caza localiza a un macho montés en un estado deplorable durante una jornada de trabajo en los acotados que gestiona en la Sierra de los Filabres, en Almería. El guarda y cetrero expresa el sentir del colectivo cinegético y de la guardería rural al contemplar un ejemplar de una especie endémica de la península ibérica afectado por la sarna.
«Hoy he visto algo que me ha roto el corazón. Un animal padeciendo una enfermedad que muchas veces pasa desapercibida: la sarna. Para quien no lo sepa, la sarna es una enfermedad de la piel causada por pequeños ácaros que se introducen en ella, provocando picor intenso, heridas, pérdida de pelo y, en muchos casos, infecciones graves.
Pero, más allá de lo físico, lo que realmente duele es imaginar el sufrimiento constante que estos animales sienten: no pueden descansar, no dejan de rascarse, su piel arde y poco a poco se debilitan.
La sarna sí tiene cura, incluso en animales. Sin embargo, en la fauna salvaje las probabilidades de recuperación son muy bajas, ya que para tratarla es necesario capturar al ejemplar y aplicarle el tratamiento adecuado.
Esto resulta muy difícil y, en muchos casos, prácticamente imposible en la naturaleza».
La sarna sarcóptica en la fauna silvestre
La parasitosis causada por el ácaro Sarcoptes scabiei provoca inmunodepresión y puede ocasionar una muerte lenta por inanición o infecciones secundarias. La sarna produce lesiones graves en la piel, especialmente en cuello y cabeza, que incluyen eritema, pápulas y úlceras.
La descamación y las costras severas provocan un dolor crónico y una picazón incesante en el animal enfermo. Los machos infectados sufren pérdida de apetito, adelgazamiento y una menor capacidad reproductiva. Se transmite principalmente por contacto directo, facilitado por altas densidades de población y el comportamiento gregario de la especie.

