Yunus Eldemir, un pastor de Özalp, municipio y distrito de la provincia de Van, en Turquía, ha creado un perfil en Facebook para mostrar su día a día en el campo y la labor que realizan sus perros para proteger al rebaño de potenciales amenazas.
Los burros repelen el ataque de los lobos al ganado
En España, la Asociación Nacional de Criadores de Raza Asnal Zamorano-Leonesa, gracias a un convenio de colaboración suscrito en marzo de 2015 entre la Diputación de Zamora y Aszal, desarrolló un proyecto durante dos años en 22 explotaciones ganaderas de la provincia de Zamora.
El objetivo del equipo formado por el veterinario y secretario de Aszal, Jesús de Gabriel, y los biólogos Javier Talegón y Víctor Casas era estudiar cómo la presencia de los asnos de raza zamorano-leonesa junto a los rebaños evita la pérdida de reses. Este no es el único estudio que se ha decantado por esta raza de asno para proteger al ganado. El Proyecto Europeo Wolf en Castilla y León ha seleccionado, para estos menesteres, la raza autóctona zamorano-leonesa, basándose en las experiencias aportadas por los pastores, que coinciden en que rebuznan y detectan al lobo antes por la vista o el oído que los mastines o los pastores.
El burro de la raza zamorano-leonesa
Se trata de un animal de gran corpulencia, robustez y una estructura ósea muy fuerte, con un peso que ronda entre los 270 y los 350 kilos en ejemplares adultos. Son asnos de gran alzada, con una media de 141 centímetros en los machos.
Los equinos defienden al ganado propinando cocees y mordiscos a los lobos. La mordedura de la especie es extremadamente potente, con una fuerza superior a las 700 libras. Es comparable a la de los perros con la mordida más fuerte. Pueden causar daños muy graves, incluyendo desgarros musculares, fracturas óseas y heridas profundas.
El perro que acompaña a este rebaño es un kangal turco, reconocido por tener la mordida más potente del mundo canino, con una fuerza registrada de hasta 743 PSI.

