Tenía cinco hembras y un macho. El domingo pasado, una loba recién parida mató a cuatro de las hembras. La otra desapareció. Y acaba de vender al macho, que se libró porque lo tenía guardado para que no se cruzara con las hembras. «No quiero tener más cabras. Si me llego a quedar con el macho, hubiera conseguido alguna hembra más, y no podría con otro disgusto como el que tengo encima», asegura el lucense.
Fernando se topó con sus animales muertos el lunes por la mañana. Cuatro sin vida, de ellas, una medio comida y otra más desaparecida. «Llamé al guarda de Medio Ambiente para hacer el informe. Al principio dijo que podía ser un perro, pero cuando fue descubriendo rastros y pruebas en el prado cambió y aseguró que había sido un lobo. Me dijeron que iban a hacer lo posible por expulsarla, pero, ¿cómo van a hacer eso? ¿La van a capturar? Yo sé que no».

Una cámara que probó lo que había sucedido la noche anterior
«Un amigo vino a ayudarme porque al día siguiente iba a venir el camión de recogida de animales, y dejamos los cuerpos juntos en el prado. Pero se me ocurrió poner allí la cámara de fototrampeo. Esa noche, la loba volvió y la cámara capturó cómo se alimentaba de las cabras. En pocas horas, se llevó dos cuerpos». En las imágenes, vemos claramente al depredador mordiendo a las cabras.
Las redes sociales y el odio animalista
Fernando nos cuenta que no esperaba los comentarios que algunos están dejando en las publicaciones de redes sociales en las que denuncia lo sucedido. «Yo era de esos, de los que defendían al lobo, pero todo se ve de distinta manera cuando te pasa a ti. Me han dicho de todo, que lo que sale en las imágenes es un perro o que soy un ganadero que va por la subvención. Pero no es cierto. Ni soy ganadero ni me importa el dinero. Eran mis mascotas. Una alegría cada vez que iba a verlas al prado, me saludaban a su manera, se alegraban de verme. Ahora cada vez que voy es una pena enorme. Está todo en silencio, me da mucha pena ir».

Temor por el resto de sus animales
Ahora, el gallego vive con temor por el resto de sus animales. Tiene alguna oveja, terneras y caballos. «Tengo caballos que no quieren entrar en la cuadra. En mi situación, no puedo pelear con ellos para obligarlos a guardarse. Si todo sigue así, tendré que vender todos los animales y buscarme otro hobby», nos cuenta afligido. Sorprendentemente, la loba no atacó a un potro de solo once días que estaba muy cerca de las cabras. El lugar donde sucedió el ataque es lo que más ha sorprendido. Una finca tapiada por una parte y con malla ovejera por la otra que se encuentra en el núcleo urbano del municipio lucense.
El lobo, en la montaña, lejos de las casas
«El lobo en la montaña no hace daño», prosigue Fernando, «pero que venga a matar junto a las casas no puede ser, que puede cruzarse con un niño...». «Si tuviera animales en la montaña, diría que es normal que maten alguno, pero entre las casas no pueden estar», sentencia, antes de repetirnos que no busca animadversión hacia el depredador, sino darle difusión a lo que ha sufrido para que el resto de propietarios de animales extremen las precauciones. «Ahora tengo cámaras por allí, porque quiero hacerle un seguimiento, porque esto afecta a todos los que tenemos animales», nos dice prometiéndonos que nos mantendrá informados si tiene noticias del lobo nuevamente.
