En el extremo noreste de la Comunidad de Madrid, lejos del bullicio urbano y en plena sierra, se encuentra la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz, dependiente de la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Forestales de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, un territorio que se ha convertido en referencia por su singular equilibrio entre tradición cinegética, conservación de la biodiversidad y desarrollo rural. Con una superficie de 11.276 hectáreas, este espacio natural abarca principalmente los municipios de Montejo de la Sierra, La Hiruela, Puebla de la Sierra y El Atazar, además de pequeñas extensiones en otras localidades cercanas como son Prádena del Rincón, Paredes de Buitrago, Serrada de la Fuente y Berzosa de Lozoya.
Su paisaje, agreste y diverso, acoge una gran heterogeneidad de ecosistemas que favorecen la presencia de numerosas especies animales y vegetales. Este mosaico natural es, precisamente, uno de los pilares sobre los que se sustenta nuestro modelo de gestión: intervenir lo justo para garantizar la conservación, pero también permitir un aprovechamiento ordenado de los recursos.
En cuanto a los aprovechamientos actuales, hay que destacar el agrícola —reducido a pequeños huertos—, el ganadero —tampoco especialmente relevante y en declive— y el socio-recreativo, siendo este último el más importante y el más impactante para la Reserva y, por tanto, para la actividad cinegética.
En cuanto al aprovechamiento cinegético, la Reserva está sujeta a un régimen cinegético especial cuya finalidad no es únicamente permitir la caza, sino regularla como herramienta de gestión ambiental. En este sentido, el Plan de Aprovechamiento Cinegético se erige como la pieza clave de esta gestión con el objetivo de mantener las poblaciones en niveles óptimos: fija el número de ejemplares que pueden abatirse cada temporada, las modalidades autorizadas y los cupos asignados, todo ello en función de datos obtenidos mediante censos periódicos y seguimiento continuo a través de los agentes forestales, personal de la Reserva y técnicos cualificados, lo que permite adaptar la gestión a la evolución de las especies.
Gracias a este modelo de gestión, la Reserva ha logrado hitos como el reconocimiento por parte de la Junta Nacional de Homologación de Trofeos de Caza de un ejemplar de macho montés en 2022 como récord en coto abierto en España y de una hembra de cabra montés también como récord en coto abierto en España en 2024.
Entre las especies más representativas destacan el corzo, la cabra montés y el jabalí en caza mayor, gestionadas principalmente mediante la caza a rececho en el caso del corzo y la cabra montés y en montería en el del jabalí. En cuanto a la caza menor, la paloma torcaz ocupa un lugar central, especialmente en los pasos tradicionales ubicados en collados históricos como los de La Hiruela, Las Palomas o El Salinero. Estos enclaves conservan puestos de piedra con casi un siglo de antigüedad, lo que convierte esta práctica no solo en una actividad cinegética, sino también en un elemento de patrimonio cultural.
Gestión más restrictiva
La becada, por su parte, se gestiona de forma mucho más restrictiva y excepcional, aunque ha cobrado protagonismo en los últimos años gracias a iniciativas científicas y eventos destacados, como el Campeonato de España celebrado en 2024, donde se batió un récord nacional de capturas.
Además, la Reserva, en colaboración con el Club de Becaderos de Madrid, participa en un programa europeo de seguimiento de las becadas que comenzó en 2023, sumando al proyecto una becada llamada Jarama de la que se hizo un radioseguimiento continuado hasta Holanda. Este año, se ha capturado otro ejemplar, que hemos denominado Sonsaz, al que también se le ha puesto un dispositivo de rastreo y que esperamos nos aporte más información sobre la especie y sus movimientos migratorios.
Uno de los rasgos más distintivos del modelo de Sonsaz es su marcado carácter social. A diferencia de otros espacios cinegéticos, aquí gran parte de los permisos se adjudican mediante sorteo entre los solicitantes, lo que permite el acceso a la actividad a un mayor sector de la población no solo madrileña, sino a nivel nacional. Asimismo, ciertos aprovechamientos, como el del corzo, se ceden a los ayuntamientos, generando ingresos que contribuyen al sostenimiento de las economías locales.
Este enfoque integral ha sido reconocido a nivel internacional. En 2025, la Reserva obtuvo la etiqueta de calidad promovida por el proyecto Wildlife Estates, una iniciativa que se está desarrollando en la Unión Europea desde 2003, tutelada por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea y que otorga Etiquetas de Calidad, en reconocimiento a la gestión excelente que se realiza en un determinado territorio con respecto al manejo y conservación de la fauna, a la conservación del paisaje y al fomento de la biodiversidad. En suma, un reconocimiento que sitúa a Sonsaz en el mapa europeo de buenas prácticas medioambientales.
Sin embargo, no todo son logros. La creciente presión del uso recreativo —senderismo, turismo no regulado o actividades al aire libre— se ha convertido en uno de los principales retos de gestión. La falta de control en determinadas zonas puede provocar alteraciones en los ecosistemas y afectar especialmente a la fauna en momentos críticos como la cría o la nidificación.
Consciente de ello, la Administración autonómica ha comenzado a impulsar iniciativas que buscan compatibilizar el disfrute público con la conservación. Entre ellas destaca el proyecto Turismo cinegético en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz. Ven y conócenos, lanzado en 2025, que pretende atraer visitantes de forma ordenada y dar a conocer no solo la actividad cinegética, sino también el patrimonio natural, cultural y etnográfico de los municipios que integran la Reserva.
Con esta línea de trabajo, pretendemos que la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz se consolide como un ejemplo de gestión moderna en un entorno rural, donde tradición y evolución avanzan de la mano. Un espacio que demuestra que la caza, lejos de ser incompatible con la conservación, puede desempeñar un papel clave en el mantenimiento del equilibrio ecológico cuando se gestiona con rigor, conocimiento y una visión de futuro, convirtiéndose en un ejemplo de cómo compatibilizar usos tradicionales, desarrollo rural y conservación ambiental en un entorno de alto valor ecológico.
Recientemente se ha aprobado el Proyecto de Ley de Caza y Pesca de la Comunidad de Madrid, la primera ley para el sector cinegético de la historia de la Comunidad, con muchas novedades y mejoras para el mismo, algunas de las cuales afectarán de manera altamente positiva a nuestra Reserva.
Solo nos queda deciros: «Ven y conócenos».
José Ignacio Herce Álvarez es director de Reserva Nacional de Caza de Sonsaz.
Fuente: ABC