Una prohibición temporal de la caza de la codorniz, es decir, una moratoria al estilo «tórtola europea», o una reducción de al menos el 75 % de la presión cinegética sobre la especie. Esas son las medidas propuestas por Bruselas, concretamente desde el Grupo de Trabajo formado por expertos sobre directivas relativas a las aves y los hábitats (NADEG), que ahora quiere saber la opinión y la postura de cada Estado miembro.
Desde España, la responsabilidad recae sobre el Comité de Caza dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que se ha mostrado contrario a la necesidad de comenzar con ese periodo de prohibición de la caza del ave que nos visita desde África cada año. Lo catalogaron como «no procedente tras la revisión de la información disponible» sobre el estado de las poblaciones de los últimos años. Algo certificado por el Proyecto Coturnix en sus informes anuales.
Precisamente por esa falta de consenso no se ha tomado aún una decisión definitiva sobre las medidas que deberán adoptar los países europeos, aunque se da por seguro que la gestión del hábitat y los usos del suelo de las zonas codorniceras estarán entre esas propuestas.
Ahora se ha solicitado la postura oficial de los responsables del área de caza y agricultura de los países implicados, así como los informes oficiales sobre la conservación de la codorniz común. Nuestro ministro de Agricultura, Luis Planas, se muestra favorable a girar hacia una adecuada gestión del hábitat y adoptar las soluciones desde una perspectiva multifactorial que incluya la gestión cinegética.
Reducción de la presión cinegética
Desde España, se abogará por actuaciones proporcionales, siempre teniendo en cuenta el principio de precaución combinado con el de proporcionalidad. Detrás están las investigaciones de dos entidades muy enfrentadas en este caso: el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y la Fundación Artemisan.
El IREC presiona para conseguir la moratoria en su caza, mientras que la segunda aporta trabajos anuales que confirman la viabilidad de la caza de la codorniz. En medio, el Ministerio, que asegura estar colaborando con ambos para obtener datos precisos sobre población, natalidad y supervivencia.
Para ello, desde el MAPA informan que obtener los datos más fieles a la realidad del ave migratoria «exige sostener un escenario de cooperación basada en un diálogo estrictamente técnico con las autonomías, que son quienes cuentan con la competencia y la experiencia directa en el territorio».
En pocas palabras: la postura española parece conformarse en torno a comenzar reduciendo la presión cinegética con cupos más limitados y calendarios de caza acortados, reforzando los sistemas de control de capturas, muy probablemente con aplicaciones móviles de precintos digitales. Queda esperar hasta el 20 de mayo para comprobar cuál es la postura de todos los Estados europeos.