Al parecer, es la primera vez que se ve un animal con esta característica en la zona. En cambio, han sido varios los ejemplares, hembras, machos y crías, con esta particular genética los que han sido fotografiados por Jan Van Elten en Frisia, una de las doce provincias que conforman los Países Bajos.
Un ejemplar único de corzo
Nos hacemos eco del artículo publicado por Ioannis Abatzidis, colaborador habitual de este medio digital, en una revista cinegética griega.
El abate de un corzo albino es altamente valorado por los cazadores, al considerarse una pieza excepcional por su extraordinaria rareza. La peculiaridad de este macho radica en su manto. Su pelaje blanco puro, resultado de una anomalía genética que bloquea la producción de melanina, lo convierte en un trofeo único.
Thomas Himonas, cazador y agricultor de Sfikiá, localidad ubicada en el distrito regional de Imathia, en la periferia de Macedonia Central, ha sido el afortunado que ha tenido la oportunidad de contemplar a este bello animal. La excepcionalidad de este momento se ve aumentada por la escasa población de corzos existente en Grecia.
Según el criador y adiestrador de sabuesos de Transilvania, «ha sido en los últimos años cuando se ha observado un aumento significativo de las poblaciones de corzos en muchas zonas del país, resultado de la combinación de la protección de la fauna silvestre, la mejora del hábitat y una gestión responsable».
En la grabación realizada por el agricultor, durante una visita a una zona de monte y cultivos a finales de marzo, podemos ver a un corzo completamente blanco desplazándose por el borde de la vegetación. Al percatarse de la presencia del hombre, subido en un vehículo, emprende la huida entre siembras y frutales. Se trata de un macho joven, a tenor de su cuerna.
Albinismo: un ejemplar entre 10.000
La singularidad de ese animal proviene de una condición genética poco frecuente. Los mamíferos albinos se caracterizan por una mutación genética que causa la ausencia total de melanina, mostrando un pelaje blanco o crema, piel rosada y ojos claros, rojos o azulados. Esto se debe a que quedan a la vista los vasos sanguíneos que normalmente estarían ocultos por el color del ojo.
Se transmite principalmente de forma autosómica recesiva, requiriendo que ambos padres porten el gen alterado. Mientras que el leucismo se manifiesta por una ausencia total o parcial de la coloración en la piel y el pelo como resultado de una deficiencia en el depósito de melaninas.

