En caza se denomina perro puntero al can que destaca dentro de la rehala por su iniciativa, gran olfato y valentía a la hora de localizar y levantar la caza. Willy, un perrero valenciano, participa con sus perros en una batida de control de daños a la agricultura.
Laura no dispara a la res ante la proximidad del perro. El ejemplar es finalmente capturado por los canes.
El arruí en España
El arruí, bóvido de la subfamilia Caprinae, es originario de las zonas montañosas, desérticas y semidesérticas del norte de África, desde Marruecos hasta Sudán. Fue introducido en Sierra Espuña, en la Región de Murcia, en 1970 con fines cinegéticos.
Su hábitat nativo son las áreas áridas y la especie se ha adaptado perfectamente a la península ibérica. En España podemos encontrarlo en la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana, las provincias de Alicante, Almería y Granada, así como en zonas de Jaén, Cuenca, Ciudad Real, Badajoz, Cáceres y la isla de La Palma.
La caza del arruí por control de daños a la agricultura
La especie está catalogada como especie exótica invasora en España. Está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Una sentencia del Tribunal Supremo consolidó su inclusión en el catálogo y anuló excepciones previas, lo que obliga a su gestión y control.
Un estudio de investigadores de la UAB, el CSIC y la UPM aporta la primera evidencia empírica de compatibilidad en la dieta entre especies exóticas y nativas en territorio español. Los resultados ponen en cuestión la consideración del arruí como especie invasora.
Su expansión está causando daños severos a la agricultura, principalmente en Alicante y Murcia. Se alimenta de olivares, almendros y otros cultivos leñosos, provocando pérdidas económicas millonarias.
Los mayores daños se producen en zonas montañosas de la provincia de Alicante, incluidas la Marina Alta, la Marina Baixa, El Comtat, l'Alcoià, l'Alacantí y el Alto y Medio Vinalopó. La Unió Llauradora i Ramadera alerta sobre el impacto devastador de esta especie y solicita medidas para controlar su población.
Según los agricultores, los arruís, muflones, ciervos y cabras provocan pérdidas en los cultivos de las zonas montañosas cercanas a los 10 millones de euros.

