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Un pájaro carpintero agujerea su cámara de fototrampeo

El sensor de movimiento de una cámara de fototrampeo ha sido confundido por un pájaro carpintero y se ha convertido en víctima del poderoso pico del ave.

Un pájaro carpintero agujerea su cámara de fototrampeo

El fototrampeo se ha convertido en uno de los métodos más extendidos a la hora de observar a la fauna silvestre en el hábitat natural. Naturalistas, científicos, biólogos, gestores de fincas y amantes de la naturaleza están llenando campos, montes y bosques con estos dispositivos.

Y para ello eligen los lugares más querenciosos, como las charcas y bebederos, ya sean naturales o colocados para atraer a los animales de los alrededores. Lo mismo sucede con los comederos, pasos habituales de fauna y lugares de alta actividad.

Cómo colocar tu cámara de fototrampeo

Para ello, eligen caminos y sendas marcadas por el paso repetido de los animales, charcas, arroyos y bebederos, donde resulta sencillo contrastar la presencia de animales por las huellas que dejan en el barro. Sin olvidar las zonas estacionales de abundancia de alimento, como los encinares con bellota, frutales silvestres… allí donde no solo pasan los animales, sino que se detienen a alimentarse.

Los expertos suelen recomendar colocar las cámaras a alturas que permitan una visión panorámica y a entre 30 y 70 centímetros del suelo, para obtener imágenes y vídeos a la altura de sus ojos. No olvides evitar la luz directa del sol, que puede arruinar las tomas. Los troncos de los árboles son los elegidos para sujetar las cámaras de manera más o menos segura. Sobre todo, si no hay pájaros carpinteros cerca.

La autora de estas sorprendentes imágenes lo tiene claro: «un sensor de movimiento obviamente se asemeja a un pequeño agujero en un árbol». Esto es lo que ha llevado al pico picapinos a intentar introducir su lengua por allí después de que su poderoso pico haya conseguido agujerearlo.

Lo hace para detectar las larvas de escarabajos, hormigas y otros insectos xilófagos, es decir, que viven en la madera. Su larga y pegajosa lengua, dotada de pequeñas espinas, las captura con facilidad, algo que no sucedió tras taladrar el sensor de movimiento de la cámara.


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