Cantabria

Con niñas como Nerea y Angelita, el futuro de la caza del jabalí con perros atraillados está garantizado

Dos jóvenes cazadoras de 10 y 11 años ocupan los dos escalones más altos del podio en el 1.er Concurso de Perros de Rastro de Jabalí Casero, en la categoría júnior.

Con niñas como Nerea y Angelita, el futuro de la caza del jabalí con perros atraillados está garantizado

Se estima que en España hay alrededor de 11.000 mujeres con licencia de caza. El estudio sobre la mujer cazadora en España, realizado por la Fundación Artemisan y la Universidad de Extremadura, revela que la cazadora española es, mayoritariamente, joven y cuenta con un alto nivel educativo.

El número de mujeres cazadoras ha crecido más de un 260 % en los últimos 15 años. Un dato a tener en cuenta es que el porcentaje de hijas cazadoras es sensiblemente superior cuando la madre también lo es: un 27,6 %, frente al 15,5 % en el caso de los hombres.

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Herederas de una dinastía de trailleros

Las niñas han heredado la pasión por la caza de sus progenitores, de su abuelo Antonio y de su bisabuelo, José Manuel Ruiz, «El Culebro». Nerea y Angelita son hijas de Antonio Cayón y Helena Arce, vecinos de Mazcuerras, municipio de Cantabria situado en la comarca de Saja-Nansa.

Pertenecen, al igual que su padre, a la Cuadrilla 139, capitaneada por Luis Gutiérrez Canal. Son nueve los niños que asisten junto a sus padres a las cacerías organizadas por el grupo cuando las condiciones lo permiten. Los pequeños de la cuadrilla no se limitan a vivir la caza los días de batida; también alimentan a sus perros de rastro y los sacan a pasear a diario nada más terminar sus tareas escolares.

«Maestras» trailleras con tan solo 10 y 11 años

Las hermanas Cayón participaron el sábado en el 1.er Concurso de Perros de Rastro de Jabalí Casero, celebrado en el Valle del Nansa, ubicado entre los valles de Liébana y Saja. En la prueba, organizada por Israel Ruiz Alonso con la colaboración del Ayuntamiento de Rionansa y la Junta Vecinal de Cosío y Rozadío, compitieron 50 perros de rastro.

En la categoría júnior participaron ocho niños. Los canes que rivalizaron en el concurso tenían que seguir el rastro de un jabalí que había pasado previamente por una zona delimitada por cintas. Se dividieron en dos baterías y los mejores clasificados llegaron a la final.

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Los jueces de la prueba valoraron el corte del rastro, la tardanza en la indicación, la facilidad de rastreo, la adhesión, la fijación, la resolución de faltas, la voz, el estilo y la manejabilidad.

En la categoría júnior, Nerea y su perro, Pedres, de 6 años, resultaron vencedores, mientras que Angelita, con Pipa, una cachorra de 10 meses, quedó en segunda posición.


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