Veterinaria

Alerta: ¿qué está parasitando a los corzos en León?

Consultamos a José Antonio Pérez Garrido, veterinario cinegético, cuál es la causa del aspecto de la carne de al menos cuatro ejemplares abatidos en la provincia.

Alerta: ¿qué está parasitando a los corzos en León?

Las principales enfermedades que afectan a los corzos en España incluyen parásitos, infecciones bacterianas y víricas. Entre las más destacadas están la cefenemiosis, muy extendida por el norte y centro de España, la miasis, la queratoconjuntivitis, la sarna, la brucelosis, la enfermedad hemorrágica epizoótica, el carbunco bacteridiano, la pasterelosis o las enfermedades por herpesvirus.

No image

La enfermedad del «arroz»

El colaborador habitual de Club de Caza informa a la redacción de este medio que «en estos días me han enviado fotos de al menos cuatro corzos cazados en la montaña de León con este aspecto al desollarlos. Es sarcosporidiosis, comúnmente llamada enfermedad del arroz, causada por protozoos del género Sarcocystis.

Los cérvidos silvestres son hospedadores intermediarios que, al beber agua o comer hierba, ingieren los huevos del parásito. Los parásitos, después de digeridos los huevos, llegan al músculo y forman esos granos de arroz, los sarcocistos, que contienen en su interior miles de futuros parásitos. Los hospedadores definitivos son carnívoros que, al ingerir estos sarcocistos tras cazar a sus presas, desarrollan los parásitos en su intestino y continúan el ciclo eliminando los huevos con sus heces. Es una parasitosis común en cérvidos silvestres, sin graves repercusiones para ellos; la prueba está en que estos corzos cazados no mostraban ningún síntoma de estar enfermos».

¿Se puede consumir la carne de corzos infectados por sarcosporidiosis?

«De igual forma, el hombre no entra como hospedador en el ciclo y no resultaría infectado, además de que el cocinado de la carne inactiva las larvas, pero una parasitación tan masiva hace que la calidad de la carne se vea alterada y podría haber reacciones alérgicas e incluso presencia de toxinas por la elevada cantidad de parásitos, resultando desaconsejable su consumo. Ya su propio aspecto la hace desagradable.

Es importante destruir la canal de forma que no quede disponible para los carnívoros, cortando así su ciclo; por tanto, nunca se debe dar esta carne a nuestros perros. El incremento puntual de casos como estos se relaciona sobre todo con primaveras muy húmedas e inviernos benignos, sin heladas fuertes y prolongadas, que permiten una mayor supervivencia de los huevos en el medio, así como con incrementos de densidad de los hospedadores del ciclo, en este año seguramente por el incremento de la población de zorros y lobos, así como por la recuperación de los corzos en la zona. Se podría confundir con cisticercosis por tenia, pero en dicha parasitosis se ven vesículas con líquido transparente con los escólex de las tenias dentro, no estos granos de arroz amarillentos y sólidos».

Ante cualquier duda, la carne debe ser congelada a temperaturas inferiores a -10 °C durante varios días o sometida a altas temperaturas de cocción, aunque, si la infección es grave, se recomienda no consumirla.


No te lo pierdas

Comparte este artículo