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Disparos a Judas Iscariote: la tradición del Domingo de Resurrección que incluye todos estos cartuchazos

Un muñeco generalmente de trapo o relleno de serrín representa al apóstol traidor de Jesús. Es colgado a varios metros del suelo y disparado en numerosas ocasiones para simbolizar la justicia popular hacia el personaje bíblico. Se trata del juicio a Judas Iscariote.

Disparos a Judas Iscariote: la tradición del Domingo de Resurrección que incluye todos estos cartuchazos

Esta tradición religiosa se celebra mayoritariamente el Domingo de Resurrección en diversas partes de España, como Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha e incluso en algunos puntos de Iberoamérica.

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Estrictas medidas de seguridad

Las medidas de seguridad en este tipo de celebraciones se llevan al extremo. Únicamente disparan poseedores del permiso de armas en vigor, las escopetas están debidamente registradas, junto a su guía de pertenencia, y la munición solo se incorpora tras la orden correspondiente de las autoridades locales. Se realizan controles de alcoholemia y de otras sustancias a los participantes, y se obliga a tener en vigor un seguro de responsabilidad civil. La organización consistorial aporta, además del seguro, ambulancia y equipo sanitario.

Ayuntamientos como el de Hinojos, en Huelva, subrayan que esta tradición se encuentra «profundamente enraizada» en la historia municipal, utilizando palabras como identidad y cultura a la hora de describirla. Un acto muy vinculado al pasado del municipio como cazadero real.

Un usuario de Instagram que no está de acuerdo con la tradición pregunta lo siguiente: «¿Lo habrá autorizado la Intervención de Armas? Suponiendo que hayan pedido autorización para ese evento absurdo». La respuesta de la autora del vídeo es categórica: «Todo en regla, no lo dudes».

Confección y posterior destrozo del muñeco

En lugares como el municipio de Ronquillos, en Sevilla, se realiza un taller de confección de los muñecos que después se van a ajusticiar en distintas partes del pueblo. Para esa confección, se acude a «ropas viejas con las que se cose el cuerpo a las piernas, se confeccionan la cabeza, las manos y los pies y se rellena de paja, mastranto, trapos… El muñeco se viste con ropas características del personaje y en el pecho se pone un cartel con rimas que comienzan con la frase “Ni te presto ni te doy” y que hacen referencia al personaje representado».

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El día señalado, se cuelga de un tronco y lo disparan hasta destrozarlo. Después, los más pequeños del pueblo destrozan lo que queda del monigote y juegan a perseguirse, golpeándose con los pedazos de trapo. Una tradición que había caído en desuso en el año 1997, pero 15 años después, en 2012, se retomó y actualmente goza de una mayoritaria aceptación entre los vecinos de la localidad.

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