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El celo de la liebre, en su máximo esplendor

Con la primavera en plena efervescencia, el amplio periodo reproductor de la liebre se encuentra en un pico caracterizado por episodios de persecuciones y competencias entre machos por conseguir el visto bueno de las hembras.

El celo de la liebre, en su máximo esplendor

Entre los meses de marzo y mayo se incrementa la actividad diurna de las liebres. Las hembras comienzan a estar receptivas y esto provoca que los machos las persigan en esas carreras alocadas a través de las que intentan imponerse en ese escenario de apareamiento poligínico-promiscuo. Esto se acelera por el hecho de que las hembras se mostrarán receptivas durante pocas horas, lo que lleva a los machos de la zona a competir de manera frenética.

Las hembras deben elegir al pretendiente de mayor calidad genética. Lo harán «probándolos», rechazándolos una y otra vez, «boxeando» con ellos con sus patas delanteras, en unas agresiones ritualizadas que se han convertido en seña de identidad de la especie.

Las imágenes han sido registradas por una cámara de fototrampeo. El Parque Nacional de Drawa se encuentra en la llanura de Drawsko, parte de la pintoresca región de los lagos del sur de Polonia, en el noroeste del país.

Es algo muy estudiado, por ejemplo, en trabajos académicos como el publicado en 2024 sobre la liebre italiana (europea), «Fertility of the European Brown Hare Across Plain, Hill and Mountain Environments in the Italian Peninsula», de Freschi et al., o, centrado en nuestra liebre ibérica, en la investigación de 2008 realizada por Fernández et al., «Parámetros reproductivos de la liebre ibérica (Lepus granatensis) en el límite de su área de distribución». Las conclusiones ratifican que los machos permanecen sexualmente activos todo el año, aunque se demostró que, a diferencia de otras liebres europeas, no se demuestra un celo claramente restringido, apareciendo el comportamiento sexual y reproductivo en cualquier época del año, aunque los picos se detectaron en primavera.


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