Desde nuestro país, el IREC, Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, ha recomendado reducir las capturas de juveniles, y eso solo se puede conseguir reduciendo o prohibiendo la caza. En su informe, se recoge un monitoreo de aves PECBMS (Pan-European Common Bird Monitoring Scheme) que apunta a fluctuaciones naturales en abundancia, algo contrastado por seguimientos de codorniz realizados en Francia y por el Proyecto Coturnix, elaborado por más de 5.000 cazadores y que se ha posicionado como el estudio más importante sobre la codorniz de España y Europa, pero que no ha sido integrado en la toma de decisiones a nivel europeo.
Al contrario, el Ministerio de Transición Ecológica se ha apoyado en los datos de entidades ecologistas y en el informe del IREC para recomendar la prohibición de la caza del ave, esgrimiendo que se ha producido un claro descenso en toda Europa y en todas las rutas migratorias en las últimas décadas. Culpan a la agricultura extensiva, que ha destruido sus hábitats.
Como no se puede readaptar la agricultura, se prohíbe la caza
Pero también a la caza. En una carta reciente difundida por el IREC, se subrayaba que su posición estaba apoyada en que «las tasas de supervivencia actuales de la codorniz son muy bajas, especialmente en los primeros años de vida. Tanto los juveniles como los individuos de primer año presentan probabilidades de supervivencia similares y reducidas, mucho más bajas que las obtenidas en los dos únicos estudios previos que tratan este tema».
Para los responsables de su informe, «el factor más determinante en la dinámica poblacional de la especie es precisamente la supervivencia de los juveniles, más incluso que la reproducción». Todo esto para concluir que «la reducción de la presión cinegética (y el aumento de la supervivencia que eso conllevaría) serviría para la recuperación poblacional de la codorniz».
La información en la que se basa Europa para restringir la caza de la codorniz tiene importantes limitaciones científicas
El mismo modus operandi que con la tórtola
Las «recomendaciones técnicas» del IREC han servido como base para que tanto el Ministerio de Transición Ecológica como, presumiblemente, hará el grupo NADEG, lleguen a la prohibición, veremos si temporal o no, de la caza de la codorniz. Un camino que los cazadores españoles ya conocen por haber sido protagonizado por la tórtola europea, que ha supuesto fuertes inversiones en gestión del medio, adaptación de la agricultura en determinados acotados y años de espera para que la Comisión Europea considerase el esfuerzo y los frutos de este para cerrar el procedimiento de prohibición de su caza y reconocer que se garantizaba la sostenibilidad de la especie.
Prohibición o reducción de su caza
Al comité NADEG asisten por parte de España el Ministerio para la Transición Ecológica, que abogaría por la moratoria, y el Ministerio de Agricultura, que apoyaría la reducción de cupos. Por parte de Agricultura, el Comité de Caza sostiene, tras revisar todas las fuentes científicas, «que no procedía establecer una moratoria de la caza», aunque, por lo expresado por sus representantes, la dirección del Comité va hacia la reducción de cupos y periodos de captura: «Con la información disponible y la incertidumbre asociada, se debe aplicar el principio de precaución, pero, en combinación, al principio de proporcionalidad. Esto se traduce en la alternativa de adoptar medidas proactivas que busquen un cambio en la gestión de la codorniz, un cambio que es necesario a la luz del conocimiento actual sobre la especie y su situación poblacional».
Si no se aplica la temida moratoria, las capturas estarán sometidas a un control férreo, con el precinto digital como herramienta obligada.
Dentro de unas semanas conoceremos el desenlace de una historia que las entidades ecologistas llevan décadas dibujando: moratoria (prohibición) o reducción de cupos y jornadas de caza.
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