La caza de perdiz con reclamo desde ayer, pasando por hoy y no sé hasta cuándo

Voy a escribir sobre este tema sin preludios cansinos ni circunloquios, perífrasis, hipérboles o rimbombancias para rellenar papel sin decir nada de fundamento y rematar con un verso o una oda.

La caza de perdiz con reclamo desde ayer, pasando por hoy y no sé hasta cuándo

Se ha escrito mucho de caza en esta nación de naciones, donde en cada ecosistema rural se utiliza una terminología venatoria muy florida en algunos casos y muy parca en otros.

Además, al estar prohibida su práctica en media España, se están perdiendo las casetas de césped o adobe, los tollos y los trebejos de, por ejemplo, nuestra Castilla y León.

Perdiz con reclamo

 

El inicio de la caza: hacerse con una buena jaula de perdices cuyo trabajo en celo esté fuera de toda duda

Voy a partir de la base de que no todas las perdices hacen todos los cantos, ni los cantos son iguales en decibelios, sonido, etcétera. Y luego, para más «inri», cada cazador de los 50.000 que hay en España tiene sus reglas.

El inicio de esta caza comienza cogiendo pollos a la carrera en el campo. Cuantos más, mejor. Y si son de días, mejor todavía, pero a estos últimos hay que mantenerlos con cereales machacados y pan seco, que no pasa nada si se sustituyen por piensos. Pero, si los ponen en diferente cajón, verán cómo se nota un montón la diferencia entre una y otra alimentación.

El pienso citado es sumamente secundario, pues lo que necesitan los pollos son hormigas y saltamontes. Sin meternos en el mundo de la entomología y de los insumos tóxicos de la agricultura moderna, estos insectos empiezan a escasear en los campos cerealistas.

Perdiz con reclamo

 

Las avutardas se mantienen gracias a las alfalfas, ya que ahora se siembran muchas hectáreas, pero necesitan tanto a los saltamontes que un servidor, que soy yo, las ha visto buscarlos en las cunetas de las carreteras. Dense una vuelta por las zonas de avutardas de España y comprobarán cómo, a pesar del laboreo agrario de verano, quedan muchas avutardas con sus pollastrones.

No ocurre lo mismo con los sisones, que, de no tomar medidas urgentes, desaparecerán de inmediato. Ya sé, ya sé que eso es lo que quieren algunos para cuidarlos en semilibertad o en libertad vigilada y sacarse su porqué en subvenciones o invadirnos de sisones tuneados, como han hecho con las perdices.

Los pollos de perdiz que se capturen en el campo, cosa totalmente prohibida, se pueden sacar adelante supliendo con tenebrios los saltamontes y hormigas. Los tenebrios son los llamados gusanos de la harina.

Son gusanos que suelen vender en cualquier pajarería o que incluso se pueden pedir por transporte urgente y llegan a casa de inmediato. Son muy utilizados para cebar los comederos de los hides fotográficos, tanto propios como de alquiler, y para mantener mascotas en casa.

Conviene dárselos a comer con la mano, pues así se van amansando, con independencia de la agresividad que tengan entre ellos. Hay que observarlos hasta que lleguen a igualones, pues si son grandes se suelen convertir en padrazos o madrazas y cuidan a los pequeños, de manera que hasta duermen debajo de ellos.

No lo olviden: para sacar adelante un pollo de perdiz pequeño necesitan disponer en abundancia de tres cosas básicas: insectos, calor y agua.

Perdiz con reclamo

 

He resumido mucho, pero si se cogen huevos, los pueden sacar las gallinas denominadas quicas, y siempre está más dispuesta una quica a cuidar la prole ajena que una perdiz a la propia.

Desde pequeños iremos anillando y desanillando a los que apunten maneras hasta que entren en celo y pasen la prueba definitiva. Los no válidos se suelen utilizar para echarlos a la cazuela.

Hay que tener en cuenta que un cuquillero cualquiera, si tiene a su alcance diez pájaros buenos, se queda con los diez, y si le regalan alguno más, jamás va a decir que no. Otros los utilizan para venderlos a buen precio, previa prueba de por medio.

La perdiz, como toda especie fundamentalmente cerealista, ha ido bajando hasta que llegaron las granjas y con ellas llegó el escándalo. Se comenzaron a echar perdices en el campo con una simple guía administrativa, pero las primeras, las siguientes y todas ellas continúan siendo perdices mixturadas, que son una bomba de relojería al cruzarse con las autóctonas.

Fuimos muchos los que nos desgañitamos y nos ganamos muchos enemigos diciendo que la granja no puede sustituir a la perdiz silvestre mientras esta última perviva, aun cuando sea en un número meramente testimonial. Además, por muy silvestres que sean las perdices, la genética de una perdiz de Fuente Andrino, Palencia, no es la misma que la de otra de La Almunia de Doña Godina.

Yo, cuando llegué a Vitoria, lo que más me sorprendió fue lo grandes que allí eran las perdices silvestres y la diferente pigmentación del plumaje comparándolas con las de Fuente Andrino. Pero me estoy remitiendo a 50 años atrás.

Tratar de homogeneizar la genética de una especie es como si alguien se empeñara en homogeneizar a todos los humanos con don Francisco de Quevedo y Villegas. Pero, si hasta a los tratantes caninos se les escucha hablar, todo serios, del fenotipo y el genotipo. Y los hay tan bárbaros que disertan sobre la inteligencia emocional del can. Daniel Goleman ha creado escuela.

Perdiz con reclamo

 

Después de lo antes expuesto viene el recorte de plumas y propiciar que se acostumbren a la jaula de reclamo que vayamos a llevar al campo

Una perdiz en el terrero puede ser fenomenal, pero al pasarla a los alambres puede dejar mucho que desear por tocar la guitarra, botar o trastearse. O sea, hay una segunda selección cuando la perdiz comienza el primer celo y una tercera, dependiendo de si alterna cantos, recibe bien y no se asusta de los tiros.

Llegados a este punto tengo que decirles, aun cuando muchos se sorprenderán y me llenarán de reproches, que una perdiz macho de más de dos celos cogida en el campo con cepo de malla, lazo —baga, que llaman en Mallorca e islas de sus alrededores—, piedra, en dormidero con linterna potente y red, cazamariposas, con reclamo y lazo, e incluso con las que caen heridas por la escopeta, suelen ser mejores reclamos que las capturadas de pollos.

En tan pocas frases les he manifestado que por cada reclamo válido se necesitan unas diez perdices, y todo cuquillero, por modesto que sea, tiene tres o cuatro perdices. Si vive en el mundo rural, tendrá 15 o 20.

Pues bien, si analizamos los datos, el campo no está para llevar a cabo las extracciones necesarias para la caza con reclamo, y hacerlo con subterfugios so pretexto de la ciencia es dejar la puerta abierta para que los malevos procedan en consecuencia.

No estoy renegando de la modalidad. Es más, seguiré con ella y nutriré mis jaulas con las de granja, pero no de una granja cualquiera. Para este menester, y mientras el campo sea un verdadero matadero de avifauna, recurriré a la granja.

También pesco cangrejos señal y rojos a sabiendas de que ambos tienen la afanomicosis, y sé un montón de sitios donde hay de los nuestros y ni siquiera los toco. Y no soy mejor que ustedes, no; únicamente pretendo ser coherente.

Perdiz con reclamo

 

Si no se pueden capturar perdices para el reclamo, hay que recurrir a las de granja

Vaya por delante que yo no soy partidario de las granjas. Y menos si anuncian las repoblaciones como un material de consumo que, por el solo hecho de soltarlo al campo, es un gran peligro para la biodiversidad. Y si encima amenazan con sus delaciones a las más altas magistraturas, es cuando a mi edad les mando a donde ustedes están pensando.

Pero claro, hay granjas que, sea como fuere, se han hecho con una madre fenomenal o han comprado pollos seleccionados por los científicos dedicados a estos menesteres. Si me dejan observar el comportamiento de los machos de reclamo en una alambrada con suficiente espacio, tengo que insistirles en que, mientras la cosa no cambie, hay que recurrir a este tipo de granjas.

Observar el devenir de los pollos y cogerlos de uno en uno, pagando lo que fuera menester al granjero, es una manera de proceder honesta. El pequeño granjero suele ser una persona que complementa los gastos de una agricultura o ganadería que día a día empobrece a la gente del campo.

Tanto es así, que, según la última revista del sindicato UPA, Castilla y León pierde más de un activo agrario al día desde 2013 y en 2018 sufrieron 3.000 ataques de lobos. Y ni les cuento el número de jabalíes, pero les digo que donde haya muchos jabalíes no habrá nidos de perdiz, pues el mayor depredador que tiene la perdiz es el jabalí.

Perdiz con reclamo

 

Una granja donde, posiblemente, vuelva a comprar perdices para cazar bajo esta modalidad y para tener una o dos en la terraza a fin de que me hagan compañía

Yo soy palentino, ejerzo y ejercí siempre como tal, y la frecuencia de mis viajes es cada vez mayor. Pues bien, en Santervás de la Vega, Palencia, a muy pocos kilómetros de Saldaña, hay una granja de perdices donde ocupan la mitad de los voladeros y en la otra mitad dejan madre, por si acaso o para compromisos puntuales.

Se denomina Granja de Perdices Renuevo. Y lo que son las cosas, y los datos sin sesgo ni aptos para intoxicar a quien se arrime a ellos, resulta que, como sus dueños y Amaranto, el único empleado fijo que tienen, se retiran, pues venden la granja. Mucho me temo que tardarán en hacerlo y Amaranto, que ha estado trabajando hasta en Alemania, seguirá al tanto.

Sus dos dueños son unas excelentísimas personas que, por no engañar, cuidan unas perdices de vuelo muy demandadas y luego dejan de trabajar para mantener por capricho las de los voladeros.

Nuestra Castilla se despuebla día a día.

No cojan perdices del campo ni compren a las grandes granjas o por correo sin ver antes el género. Yo creo que en toda España hay granjas como la que les termino de identificar.

Inconveniente de las perdices de granja

Decía uno de mi pueblo que: «cuando la perdiz está en celo, entra hasta al ruido del carro». Y no le faltaba razón, pues siempre que se iba a cavar a pala o a arar con los semovientes, se llevaba en las alforjas la escopeta y una perdiz mal confeccionada que, a través de una pera o soplando, imitaba el canto de las perdices.

Y yo las he visto hasta picar a la de hoja de lata, que de este material era el invento. Invento que he logrado encontrar a través de Santiago Álvarez Mena, que es cazador y juez del Perro Perdiguero de Burgos.

Las perdices de granja cantan como el culo. No alternan canto, son repetitivas, agresivas y su onomatopeya es un desastre. Y lo malo del asunto es que la perdiz de granja ha estado metida en los campeonatos de la Real Federación Española de Caza desde el comienzo.

Yo asistí como participante, a pesar de la diferencia de celos entre el norte y el sur, en los 12 o 13 primeros de las 21 ediciones que lleva el campeonato de España vigente. El número 22, correspondiente a 2018, se celebrará en Cabra, Córdoba, los días 23 y 24 de febrero de 2019.

Y no les siente mal que no escriba las triquiñuelas para hacerse con perdices de campo, que en España hay 50.000 cuquilleros y, si son puristas, que lo son casi todos, eso lleva mucha perdiz de reclamo por delante y al resultado hay que sumarle las cazadas.

Y, mientras no se meta en vereda a las multinacionales de los insumos envenenados del campo, lo mejor que nos puede pasar es lo del año pasado, que dijeron que había muchas, pero luego ha resultado que no había tantas como pregonaron, y nosotros no nos consolamos con pocas.

Además, al mezclarse los datos de las de campo con las de granja en lo que a capturas se refiere, hay que fiarse por lo que se ve en el campo y yo, con dos todoterrenos, no veo tantas.

Del piolío y del guteo ya escribiré otro día de forma menos resumida. Y no se me olvidará escribir de los aparatos digitales, no. Ni de los furtivos que disparan desde el coche.

Y también volveré a insistir sobre quienes matan perdices con un laboreo agrícola que no tiene en cuenta a la biodiversidad para nada. Es una pena ver a las cigüeñas y demás aves rapaces cómo se comen los pollos que machacan las máquinas e incluso los que dejan vivos.

Pero nadie escribe sobre lo que comen las cigüeñas cuando se cosechan los cereales. Ni cómo van en mano como si de diestros cazadores se tratara, que lo son.

Perdiz con reclamo

Miguel Ángel Romero Ruíz

 

Principales cánticos de la perdiz con descripción muy resumida
Denominación
1 Canto de cañón o por alto.
2 Embuchada.
3 Cuchichio.
4 Piñoneo.
5 Titeo.
6 Guteo.
7 Claqueo.
8 Regaño o silencio.
9 Chirrido para mover el campo.
10 Indicación o señal.
11 Maullido, suspiro o quejido.
12 Ajeo o berreo.
13 Aguileo.
14 Rinreo.
15 Piolío.
16 Rifa o desafío.

 


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