Raúl, el cazador que inmortaliza el momento con el dispositivo móvil, es compañero de caza de David Fernández, colaborador habitual de Club de Caza. El asturiano es uno de los mayores valedores en España de la caza tradicional del jabalí con perros de rastro.
El cazador no se limita a compartir los abates de los cochinos y los vídeos de la labor que realizan los perros en el monte, que le envían los trailleros y cazadores a puesto del norte de España; también ha elaborado una ficha esquemática para explicar a los perreros cómo se transmite la enfermedad de Aujeszky.
Esta es la ética de la caza
El colaborador habitual de Club de Caza muestra a quienes atacan a la caza desde el desconocimiento de la actividad el respeto de los cazadores a los cupos y las normas.
El fin de semana, en una cacería celebrada en el lote de Moru, en Ribadesella, concejo del Principado de Asturias, con la batida ya acabada, un jabalí entró en plaza a Raúl. Momentos antes de la aparición del cochino, Javier Núñez, jefe del grupo de cazadores, avisó a los monteros de que habían alcanzado el cupo de jabalíes marcado.
El cazador se ve obligado a vocear al jabalí para evitar que entre en el puesto
David realiza la crónica de la jornada de caza.
«Nada más entrar los perros al monte, se movieron varios jabalíes. Yo tuve la fortuna de abatir uno grande que me entró a placer y otro más pequeño que me pasó por debajo, siendo este el que cerraba el cupo que teníamos fijado en tres ejemplares. Y, como suele pasar en estos casos, a Raúl le entró este buen jabalí, que tuvo que dejar pasar mientras lo grababa.
Es curioso que, cuando estás cazando, cualquier mínimo ruido hace al jabalí sospechar y darse la vuelta. Y, sin embargo, en este caso Raúl le vocea en la distancia y, aun así, el cochino le pasa al pie. Parece como si supiese que la cacería había finalizado y ya no corría peligro. Así es nuestra caza. Disfrutamos del monte, del trabajo de los perros y de los monteros, y sabemos que los cupos hay que respetarlos».

