La noche del 8 al 9 de marzo fue la última en la que un ejemplar de lobo intentó atacar a un rebaño de ovejas en Saillans, ubicado en la prefectura de Drôme, en el país vecino.
Desde el pasado 24 de febrero, las nuevas medidas normativas para la reducción de pérdidas de ganado por ataques de depredadores permiten, entre otros factores, dispararlos para defender al ganado sin que existan requerimientos de otras medidas de protección, a pesar de que el comunicado oficial del ayuntamiento local especifica que el ganadero protege de manera activa a su ganado de los lobos.
Voluntarios expertos en la regulación de la fauna silvestre
El encargado de abatir al cánido fue un Teniente Cazador de Lobos (Lieutenant de Louveterie), un cargo oficial, generalmente voluntario, nombrado por el Estado para actuar como asesor técnico y agente de campo en la gestión de la vida silvestre de un territorio.
Históricamente se han encargado de la gestión y control de los lobos problemáticos; hoy se dedican a regular las especies que causan daños a la agricultura y la ganadería, así como a mantener el equilibrio medioambiental, encargándose también de la gestión de jabalíes y otros ungulados. Al tratarse de voluntarios, no reciben contraprestación económica por estos trabajos.