Conejo

Un reciente estudio señala las zonas de la Península Ibérica en las que el conejo se encuentra en declive

El nuevo estudio científico determina dos especies distintas de conejo de campo en la Península Ibérica, lo que explica el declive, sobre todo de una de ellas, en algunos de los territorios donde habita.

Un reciente estudio señala las zonas de la Península Ibérica en las que el conejo se encuentra en declive

El grupo de investigadores, formado por, entre otros, Miguel Delibes-Mateos, Rafael Villafuerte, Beatriz Arroyo, C. Javier Dura, Fernando E. Garrido y Jenny A. Glikman, inicia señalando que «el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) es una especie muy extendida, que comprende dos unidades evolutivamente significativas (UES) reconocidas, a menudo tratadas como subespecies: O. c. cuniculus (Occ) y O. c. algirus (Oca)».

Dos subespecies de conejos separadas geográficamente

Estas UES se aislaron geográficamente hace unos dos millones de años en su área de origen en la Península Ibérica, y ahora se encuentran principalmente en regiones separadas, con una superposición limitada en una estrecha zona de contacto. Oca se restringe a Portugal, el oeste de España, algunas partes del norte de África y algunas islas aisladas del Atlántico, mientras que Occ tiene una distribución más amplia, encontrándose en el noreste de España y en regiones donde se han introducido conejos, incluyendo gran parte de Europa, Sudamérica, Australia, Nueva Zelanda y varias islas oceánicas. La zona de contacto entre Occ y Oca se extiende desde el noroeste hasta el suroeste de España.

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El estudio evalúa las tendencias de distribución a pequeña escala de las unidades evolutivamente significativas de conejos en su área de distribución natural. Para ello, ha acudido a profesionales que se encuentran día a día en contacto con el medio natural, los guardaparques de las 15 comunidades autónomas de la España peninsular, mediante una encuesta nacional a través de la plataforma tickstat.com entre octubre de 2023 y octubre de 2024. Con la información remitida por 1.956 profesionales, se han estudiado las posibles diferencias en las tendencias poblacionales entre los conejos europeos e ibéricos.

La mayoría de los encuestados informaron haber avistado conejos europeos directamente en sus áreas de trabajo, mientras que 49 (el 2,5 % del total) indicaron tener conocimiento de la presencia de la especie sin haberla observado directamente. En general, el 52 % de los participantes reportaron tendencias poblacionales negativas, el 32 % observó fuertes descensos y el 20 % leves descensos.

Por el contrario, el 24 % reportó aumentos (13 % leves, 11 % fuertes) y el 20 % percibió poblaciones estables. Unos resultados interpretados por los científicos como la revelación de «un declive generalizado del conejo ibérico (Oca) en la España peninsular, lo que coincide con las tendencias negativas previamente notificadas en su área de distribución. A principios de la década de 2010, una nueva variante de la enfermedad hemorrágica del conejo causó una mortalidad sustancial en toda la Península Ibérica, incluyendo áreas clave de la distribución de la Oca, como el sur de España y Portugal».

Los resultados sugieren que las poblaciones de Oca han seguido disminuyendo durante más de una década después de ese brote. Esta tendencia coincide con las recientes reducciones en las capturas de caza en Portugal y las regiones del suroeste de España (es decir, Extremadura y Andalucía). También informaron de descensos similares basándose en entrevistas con 47 funcionarios de departamentos provinciales de caza españoles».

El conejo Occ, en aumento en algunas zonas

En contraste con este declive constante de Oca, los resultados sugieren que el estado de Occ es más heterogéneo, con algunas poblaciones en declive y otras en aumento. El crecimiento poblacional ha sido particularmente notable en paisajes agrícolas, donde los conejos han proliferado en los últimos años, causando daños significativos a los cultivos.

Estas áreas ofrecen abundantes recursos alimenticios (es decir, cultivos) y refugio en márgenes y terraplenes a lo largo de carreteras o vías férreas, lo que protege a los conejos contra depredadores y cazadores. Las densidades de depredadores, especialmente de especies terrestres, suelen ser bajas, y la caza es una actividad generalmente prohibida cerca de la infraestructura de transporte, si dejamos de lado la captura con hurón y capillos.

En contra de la translocación de conejos a zonas donde escasean

Los científicos subrayan que «Una de las prioridades de conservación más urgentes es detener la translocación anual de miles de conejos Occ al área de distribución de Oca. La disminución de las poblaciones de conejos ha llevado a los gestores de tierras a translocar cada vez más individuos de áreas de alta densidad a áreas de baja densidad (patrones que, como muestran nuestros resultados, reflejan las tendencias contrastantes de las dos UES).

Estas translocaciones tienen como objetivo mejorar las oportunidades de caza o apoyar a las poblaciones de depredadores. Bajo el marco de gestión unificada actual, ambas UES se tratan de forma idéntica, lo que facilita translocaciones generalizadas, particularmente dentro del área de distribución de Oca. Por ejemplo, más de 50.000 conejos fueron liberados en el Parque Nacional de Doñana (sur de España) entre 2005 y 2015 para apoyar a depredadores en peligro de extinción.

Actualmente, la mayoría de los individuos trasladados provienen del área de distribución de Occ, ya que los sitios donantes dentro del territorio de Oca han desaparecido en gran medida después de décadas de declive, lo que resulta en la introducción anual de miles de conejos de Occ en el territorio de Oca».

La hibridación con individuos traslocados de la UES no correspondiente puede comprometer el potencial adaptativo de los conejos silvestres, particularmente en paisajes fragmentados donde las poblaciones pequeñas son más vulnerables a la aniquilación genética».

Enfermedades víricas, la causa del declive del conejo

Es algo comúnmente conocido y refrendado por la ciencia: «La principal razón del declive del conejo son las enfermedades víricas. También existe una pérdida de hábitat en toda la península, que quizás sea más pronunciada en Galicia, principalmente debido a la reforestación», leemos entre las conclusiones de los científicos. Entre esas afecciones, las que más afectan a los conejos silvestres son la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica del conejo (EHV).

Para concluir, los autores sugieren que ambos conejos descritos «deben ser reconocidos como especies diferentes para crear dos unidades de manejo diferenciadas que se adapten a la situación de cada una».

 


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