Almería

Una coneja se coloca entre los pies de un cazador para cavar la tierra: te contamos el motivo de algo tan sorprendente

Un experimentado cazador de El Ejido, Manolo, socio del coto de caza El Carbonero, ha grabado una insólita escena en la que una hembra de conejo entra en su puesto de caza y permanece allí 20 minutos para cumplir su obligación como madre.

Una coneja se coloca entre los pies de un cazador para cavar la tierra: te contamos el motivo de algo tan sorprendente

«Me quedé extrañado al ver al conejo entrar y ponerse en mis pies», confiesa el experimentado cazador de perdiz con reclamo. «Escarbó, destapó la gazapera, entró, al poco volvió a salir...», comienza a contarnos tras vivir una de las experiencias más llamativas e inolvidables que ha vivido en su dilatada carrera como cazador.

El reclamo ya no importaba

«El pájaro lo dejé, estaba pendiente de la grabación», subraya el veterano cazador, que le dio relevancia a la curiosa escena que vivió y que pudo grabar con su teléfono móvil. Antonio García, propietario del Coto y de la Granja de Perdices El Carbonero, ha explicado a la redacción de Club de Caza que cuando Manolo le contó lo sucedido, le costó darle credibilidad: «Si no me enseñan los vídeos, no lo hubiese creído. Él, fumando dentro del puesto y la coneja le miraba desde sus pies, no dudó en ponerse a escarbar en la entrada de la gazapera para descubrirla y poder llegar hasta las crías para alimentarlas». Conocedor de cada centímetro de su coto, ubicado en la Alpujarra Granadina, nos explica que se trata de «una coneja nueva, de campo, pero se ve que es una hembra joven. Esa coneja vive en el monte, no está acostumbrada a la presencia y cercanía del ser humano, pero el instinto maternal que demuestra está por encima del de supervivencia por el peligro que pueda representar el cazador. Es naturaleza en estado puro. Pone por delante su deber de amamantar a las crías a su propia supervivencia».

Como nos cuentan los cazadores, la coneja entró y estuvo en la gazapera unos 3 minutos amamantando a los conejillos. Pero la escena duró cerca de 20 minutos entre que la coneja entró al puesto, escarbó la tierra, se detenía a mirar al cazador y continuaba con su trabajo como progenitora. Finalmente, se alejó, dejando una sonrisa en el rostro de Manolo, que solo pensaba en contárselo a sus compañeros y compartir las imágenes con ellos.

Una coneja amamanta a una camada de gazapos a plena luz del día

La cría del conejo, un proceso sorprendente

Estamos ante uno de los comportamientos más peculiares en cuanto a la cría de los mamíferos herbívoros europeos. Una estrategia encaminada a minimizar la presencia de la madre en la gazapera para no atraer a los depredadores a través de su olor o llamar la atención con su actividad.

La coneja acostumbra a volver a la gazapera, generalmente de noche o al amanecer. Las crías necesitan esa lactancia para sobrevivir, en la que los gazapos ingieren una leche extremadamente energética, rica en grasas y proteínas, que les permite sobrevivir largas horas, incluso el día entero. Esa lactancia dura muy poco tiempo, como ha confirmado Manolo, entre 3 y 5 minutos. Esto responde a que, cuanto menos tiempo pase la madre en el interior de la oquedad en la tierra, menor probabilidad habrá de ser rastreada o vista por un depredador de los muchos que esperan su oportunidad para caer sobre ella o sobre las crías.

Una visita rápida para no atraer a los depredadores

Estudios de observación han concluido que la madre suele volver una vez al día, aumentando ese régimen de visitas solo si la camada es muy numerosa o cuando las crías han crecido o necesitan más aporte alimenticio a lo largo de esos entre 18 y 21 días en los que se prolonga la época de lactancia. Es cuando abandonarán la gazapera y comienza la fase de exploración del entorno de la misma, cuando seguirán mamando unos días más, pero ya fuera de esa hura. Hablando de esta, suele ser rudimentaria, excavada por la propia madre y cubierta de su propio pelo para aportar protección térmica a las crías. Se han observado gazaperas de 30 hasta 100 centímetros de profundidad, terminando en una pequeña cámara forrada de hierba seca y, como señalamos, del pelo que arranca de su vientre.

Al salir, como ha explicado correctamente Manolo en el vídeo, la coneja cierra la entrada con tierra y se aleja para alimentarse o descansar. Los gazapos quedan aislados y en silencio, con el oxígeno necesario para pasar las horas de espera hasta que su madre retorne. Algo que no supondrá problema para la hembra, ya que estudios etológicos y biológicos han confirmado que es capaz de memorizar y recordar el punto exacto en que cavó la madriguera.


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