Las embestidas de este pequeño cérvido empujan una y otra vez las piernas del trabajador de un parque de fauna ucraniano. La territorialidad en estos animales les lleva a actuar de manera beligerante, a pesar de que esta persona es el cuidador que lo rescató y lo llevó a ese entorno seminatural en el que habita desde entonces.
Un animal en busca de caricias
El ataque se convierte en calma en cuanto el guarda del centro agarra sus cuernas para frenarlo y desliza la mano para rascarle la cabeza. Esto se convierte en algo casi hipnótico para el animal, que deja de empujar con sus astas y queda en un estado de serenidad total.
La territorialidad en el corzo
En los últimos años, el tema de la agresividad del Capreolus con respecto a la defensa de su territorio ha avanzado sobremanera gracias a diversos estudios realizados por expertos, que se han apoyado en tecnologías como la radiotelemetría y las señales GPS. Si retrocedemos hasta el año 2017, profundizamos en la aparición de un estudio de telemetría llevado a cabo por Pagon, Grignolio, Brivio y otros colaboradores para aprender sobre el comportamiento espacial de los 13 machos adultos a los que habían colocado collares de radioseguimiento.
Se dividió el período territorial (marzo-agosto) en tres períodos de muestreo de dos meses y encontraron que el tamaño del área de campeo de 13 machos con collar de radio promedió de 47,9 ± 14,5 ha a 109,7 ± 31,9 ha. Se clasificó el comportamiento espacial de ocho de los 13 machos en tres grupos y la conclusión fue que la variación del tamaño del área de campeo por sí sola no explicaba el potencial estatus territorial.
Sin embargo, fue indicativa de su estatus territorial cuando se consideró junto con la edad de los machos, los movimientos espaciales y los niveles de actividad. Los niveles de actividad de julio-agosto fueron significativamente menores que los niveles de actividad de marzo-abril. Los machos mayores mostraron una actividad significativamente menor que los demás, especialmente durante julio y agosto.
Como conclusión, se verificaron indicios de que los perfiles espaciales influyen en los niveles de actividad. Los individuos mostraron gran fidelidad al territorio, manteniendo prácticamente las mismas áreas durante varios años. Sobre todo, los machos adultos demostraron una costumbre territorial entre los meses de marzo y agosto.
La estrategia «always stay» del corzo
Estos resultados afianzan la teoría del quedarse siempre en un territorio atribuida al corzo por estos autores y trabajos posteriores, como el de Francesco Ferretti, considerándose uno de los sistemas territoriales más peculiares entre todos los ungulados. Se resumiría en que un macho adulto de corzo permanece en un territorio durante todo el año.
Suele ser un área reducida en la que establece su territorio y lo defenderá de manera agresiva ante la incursión de congéneres macho, generalmente en época de celo, pero se ha descubierto que lo defienden desde marzo, meses antes de que el celo llegue. Además, marcan troncos de árboles y arbustos con sus glándulas frontales, raspan otros con sus cuernas y se ha descrito un comportamiento de «patrullaje» por los límites de sus dominios.
Se han establecido extensiones de entre 20 y 80 hectáreas en zonas forestales europeas, que pueden ser mayores en hábitats de menos recursos alimenticios. Estos estudios de radioseguimiento han demostrado que la fidelidad de los machos a estas zonas es mayor del 80-90% a lo largo de los años.
