Huelva

Este es el triste final de 1.300 armas destruidas por la Guardia Civil en Huelva

Tras la desaparición de las subastas de armas de la Benemérita, el único fin de las armas de fuego y armas blancas depositadas o incautadas por el Cuerpo es la destrucción.

Este es el triste final de 1.300 armas destruidas por la Guardia Civil en Huelva

Reducidas a chatarra con su total destrucción. Así han acabado más de 800 armas de fuego de distintos calibres, entre rifles, escopetas, armas cortas y de avancarga, y unas 500 de tipo táser, blancas y similares. Estas armas proceden de su intervención en procesos policiales por estar implicadas en ilícitos, penales o administrativos, o bien por ser entregadas por el titular cuando ya no desea tenerlas o ha dejado de contar con el derecho a su posesión y uso.

 

Obligados a la destrucción de todas sus piezas

Y para que esas armas no puedan volver a ser utilizadas, al no existir las subastas que les daban la opción de otra vida con propietarios interesados en adquirirlas, la normativa actual establece que deben ser inutilizadas o destruidas. Y, como señala la propia Guardia Civil en un comunicado, desde el año 2011, la inutilización de un arma está regulada por una normativa muy severa y debe afectar a todas las piezas fundamentales para que ninguna de ellas pueda ser reutilizada.

Chatarra, fundidas… así acaban las armas

Es por esto que periódicamente asistimos a la destrucción de lotes numerosos, formados por cientos o miles de armas, efectuadas por las intervenciones de armas de distintos puntos del país. En diciembre fue el turno de Guadalajara, donde destruyeron 529 armas, mientras que en noviembre fue Palencia la que destruyó, por el procedimiento de fundición, un total de 719 armas.

 


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