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Un ganadero defiende a palos a sus perros del ataque de una manada de lobos

La intervención del propietario de la explotación ganadera evita que los depredadores acaben con la vida de sus canes mientras intentan impedir que los lobos penetren en el establo.

Un ganadero defiende a palos a sus perros del ataque de una manada de lobos

El canal de noticias y medio de comunicación digital turco A Haber publica la grabación realizada por las cámaras de seguridad de una explotación ganadera láctea situada en el distrito de Susuz, en la provincia de Kars.

 

Los lobos esperan al ganado a las puertas de los establos

El hecho de que los lobos han perdido el miedo a los humanos y el instinto de conservación queda patente en situaciones como esta. Los cánidos salvajes tienen la osadía de acechar o atacar al ganado doméstico o a los perros que lo protegen en las proximidades de las ganaderías.

En febrero del pasado año, a un vecino de La Revilla, localidad del municipio de San Vicente de la Barquera, no le quedó más remedio que plantarle cara a un lobo solitario para evitar que entrara en los corrales en los que se encontraban sus caballos.

La página de Facebook Geen Wolf in Cultuurlandschap publica las imágenes de una manada de lobos en la entrada de una ganadería entre Molare y Cassinelle, en la provincia de Alejandría. A los cánidos no les asusta la presencia de la persona que los está grabando.

 

Para los perros protectores del ganado no existe «bienestar animal»

Los canes que cuidan del ganado darían su vida si fuera necesario para salvar la de los animales que protegen. En esta ocasión, la diferencia de tamaño entre los perros del ganadero Salih Uzgur y los lobos decanta la lucha a favor de los depredadores.

La principal especie de lobo que habita en Turquía es el lobo gris, específicamente subespecies adaptadas a climas más cálidos y áridos, como el lobo indio. Se estima que la población de lobos grises en el país es de aproximadamente 5.000 a 7.000 individuos.

La presión de mordida de un lobo se sitúa entre 400 y 700 psi, pero puede alcanzar hasta 1.500 psi en situaciones de máxima tensión. Para evitar la muerte de sus canes, al ganadero no le queda otra que acudir en su auxilio armado con una pala.

Evita que los depredadores acaben con la vida de uno de los perros golpeando a los lobos con la herramienta. Persigue a la manada hasta que logra alejarla de la explotación ganadera.

 


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