Las imágenes, grabadas con un visor térmico, captan la tensa escena en la que una hembra, que destaca por una peculiaridad morfológica al tener la cola doblada, y un macho intentan encontrar un punto débil en la defensa férrea que efectúa un macho de ciervo rojo cerrando filas en torno a las hembras a las que protege.
La estrategia de caza de la pareja de lobos
Las hembras permanecen relativamente relajadas y tumbadas en la pradera. Entre los dos lobos, la hembra asume claramente el papel dominante, casi como si estuviera enseñando a su compañero la manera en la que se debe intentar dar caza a los ciervos rojos. Lo que más vemos en la grabación es la defensa del ciervo haciendo uso de sus amenazantes cuernas. Los lobos las evitan, conocedores de que un ataque frontal les llevaría a resultar heridos por las puntas de esas cuernas.
Cuando la manada es tan reducida, el trabajo de desgaste debe ser paciente y muy prolongado, sobre todo ante ejemplares machos que pueden pesar hasta 200 kilos. Por esto, vemos cómo la intención de los depredadores pasa por hacer huir al poderoso ungulado. Esto les permitirá alejarlo de las hembras y crías, mucho más vulnerables.