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Una liebre corre entre miles de gansos

El lepórido y las aves comparten entorno natural y esto origina unas imágenes de extrema belleza.

Una liebre corre entre miles de gansos

«Si tuviera una liebre así, tal vez tendría mis perros de caza». Una frase humorística que le sirve al autor del vídeo para introducir la escena que estamos a punto de ver. Los gansos se han posado sobre una basta pradera de cultivo. Allí también habita una liebre que corretea cerca de las aves migratorias, llevando a varias de ellas a batir sus alas para alzarse unos metros del suelo, temiendo estar siendo acosadas.

Pero lo que busca la rabona es alejarse de allí, y le cuesta encontrar un lugar donde no haya gansos posados para seguir con el camino que lleva.

 

Buffet libre para los gansos

Esos terrenos de siembra les ofrecen a los gansos alimentos mucho más concentrados en nutrientes que lo que puedan encontrar en la cobertura natural. Ese es el principal motivo que les lleva a tomar tierra en estos suelos, hábitat de las liebres, y a que se produzca ese singular encuentro. Los gansos elegirán rastrojos de maíz, remolacha, colza o diferentes cereales como el trigo o la cebada para buscar los restos que quedan en los campos.

A pesar de tratarse de «restos», estos granos les permiten alimentarse a mayor velocidad, reduciendo el tiempo de exposición a los depredadores, aumentando la tasa de ingestión con respecto a lo que encontrarían en praderas y zonas inundadas naturales.

Esto ha sido llevado a la investigación universitaria, con un claro ejemplo en el trabajo académico «La estructura del paisaje, las perturbaciones humanas y el manejo de los cultivos afectan la selección del terreno de alimentación por parte de los gansos migratorios», realizado en 2012 por Zuzanna M. Rosin et al. y centrado en tres especies de gansos migratorios: el ánsar careto, Anser albifrons; el ánsar campestre, A. fabalis; y el ánsar común, A. anser.

Las principales conclusiones a las que llegaron los científicos tras identificar un total de 24 bandadas de estas especies se resumen en que los gansos prefirieron campos grandes y elevados que estaban alejados de los bosques y asentamientos humanos, pero muy cerca de un lago. Los gansos seleccionaron rastrojos de maíz y evitaron los cereales de invierno. Seleccionaron sitios en paisajes con una menor diversidad de cultivos.

El tamaño de la bandada se correlacionó negativamente con la proporción de pastos en el paisaje, pero aumentó con el tamaño del campo, la distancia al bosque y la distancia a la ciudad. Como recomendación esencial tras observar todo esto, se aconsejaba «retrasar el arado de los rastrojos con el fin de crear hábitats de alimentación adecuados para los gansos y minimizar los daños a los cultivos de cereales».

 


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