Varios científicos se unen para cuestionar la validez de los censos poblacionales que usa aves enjauladas: ataque directo al silvestrismo
Silvestrismo

Varios científicos se unen para cuestionar la validez de los censos poblacionales que usa aves enjauladas: ataque directo al silvestrismo

Una carta en la revista Ecological Indicartors firmada por más de 30 científicos y científicas de distintos centros de investigación, incluido el IREC, cuestiona la validez científica, la solidez estadística y la legalidad del método de


Investigadores e investigadoras del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de distintas universidades y centros de investigación españoles, incluidos varios integrantes del Grupo de Investigación en Ecología y Gestión de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), han expresado una crítica contundente a un estudio reciente que propone estimar poblaciones de aves mediante el uso de ejemplares vivos enjaulados como reclamo.

La crítica, publicada en forma de Carta en la revista Ecological Indicators, cuestiona la base metodológica, la validez estadística y las implicaciones éticas y legales del procedimiento, denominado “puntos de atracción”. Según los firmantes de la carta, este método no debería adoptarse como herramienta de gestión o conservación.

El estudio titulado Attraction points: A new sampling design method to quantify common finches’ population (Marazuela Pinela et al., 2025), plantea contar aves como el jilguero, el verderón y el pardillo usando individuos enjaulados para atraer a otros ejemplares silvestres a puntos fijos de muestreo. Según los firmantes de la carta, el estudio que describe este procedimiento —denominado “puntos de atracción”— presenta deficiencias metodológicas importantes, y el método no permite estimar de forma fiable el tamaño real de las poblaciones.

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En la metodología propuesta se colocan varios señuelos enjaulados alrededor de la trampa para atraer a los pinzones.

Por una parte, el método comporta sesgos no controlados asociados a diferencias en la conducta, porque no todos los individuos responden de igual manera a los reclamos. Por otra parte, el método confunde flujo y densidad, ya que la respuesta al reclamo refleja el movimiento de individuos, pero no necesariamente la densidad real de población en un área. Además, los análisis presentados en el artículo incluían supuestos estadísticos discutibles, por ejemplo, asumir distribuciones que no se ajustan a la naturaleza de los datos ecológicos. Por último, los análisis no son fiables porque no reflejan cómo se comporta el sonido en distintos hábitats ni cómo lo perciben las aves realmente.

Además, en la carta subrayan que la propuesta metodológica no ha sido validada de forma independiente (por ejemplo, por comités bioéticos), ni se han realizado comparaciones con metodologías científicas consolidadas, como los conteos por puntos, transectos o enfoques de captura-recaptura, que justifiquen los supuestos beneficios de su uso.

Contexto legal y preocupación por el silvestrismo

Los investigadores enmarcan su crítica en un debate más amplio sobre el uso de argumentos científicos para justificar prácticas previamente prohibidas. Recientemente publicaron también una Carta en la revista Science en la que alertaban del posible uso indebido de permisos científicos para encubrir capturas de aves en España. Tras la suspensión de permisos de caza de fringílidos usando reclamos para su mantenimiento en cautividad (práctica tradicionalmente conocida como “silvestrismo”) para adaptarse a la normativa europea, algunas comunidades autónomas han concedido autorizaciones para capturas bajo supuestos fines científicos que, según los firmantes, no cumplen los estándares legales, científicos y éticos exigibles.

La práctica del silvestrismo está prohibida desde 2009 por la Directiva Europea de Aves (2009/147/CE), lo que implica su prohibición en la legislación española. Asimismo, la utilización de animales con fines científicos está regulada por la Directiva 2010/63/UE, que exige evaluación ética y autorización administrativa previa para procedimientos que puedan afectar al bienestar animal. Los autores consideran que el estudio cuestionado podría contribuir a dotar de apariencia científica al retorno de esta práctica.

Alternativas consolidadas y no invasivas

Finalmente, los científicos firmantes de la carta recuerdan que existen métodos ampliamente validados y no invasivos para el seguimiento de poblaciones de aves. En España operan desde hace décadas programas oficiales coordinados por SEO/BirdLife, en el marco del programa europeo Pan European Common Birds Monitoring Scheme, que utiliza métodos validados por científicos desde hace décadas, y que permiten obtener datos fiables sobre tendencias poblacionales mediante protocolos estandarizados y científicamente robustos.

Como conclusión, los firmantes reiteran la necesidad de que cualquier propuesta metodológica novedosa destinada a influir en políticas públicas o medidas de gestión ambiental esté respaldada por evidencia robusta y validación independiente.

La carta original está disponible en:

 


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