Efectos de la altura de la colocación de la cámara en la tasa de captura en fototrampeo: la altura de la rodilla casi siempre es la mejor
Un estudio internacional demuestra que algo tan simple como la altura a la que colocamos una cámara de fototrampeo puede cambiar lo que creemos saber sobre la fauna silvestre gracias a este método de monitorización.
La monitorización de la fauna silvestre es un elemento clave para su estudio, que nos sirve para comprender los patrones ecológicos del mundo natural y para tomar mejores decisiones de conservación. En las últimas décadas, el fototrampeo se han convertido en uno de los métodos más utilizados para este fin, ya que las cámaras trampa permiten registrar, de forma no invasiva y muy versátil, la presencia de especies, estudiar su comportamiento, analizar interacciones entre animales e incluso estimar la abundancia o densidad de las poblaciones.
Uno de los indicadores más utilizados en estos estudios es la llamada tasa de captura, que se define como el número de veces que los animales son detectados por una cámara trampa durante un periodo de tiempo determinado. Este valor se usa a menudo para estimar cuántos animales hay en una zona o cómo cambian sus poblaciones con el tiempo.
Sin embargo, la tasa de captura no depende únicamente de cuántos animales hay realmente, sino que es el resultado indirecto de la interacción de múltiples factores. De este modo, la tasa de captura de una cámara trampa puede verse influida (o sesgada) por factores como el comportamiento de los animales, el entorno o el diseño del propio muestreo. Incluso detalles aparentemente menores —como la posición de la cámara— pueden alterar los resultados de forma considerable.
Controlar estas fuentes de variabilidad de la tasa de captura en estudios de fototrampeo se hace indispensable para desarrollar programas de monitorización adecuados. A pesar de ello, muchas decisiones sobre cómo colocar las cámaras trampa se han basado tradicionalmente más en la experiencia que en evidencias científicas.
Aunque pueda parecer un aspecto menor, la altura de la cámara puede introducir sesgos importantes en los estudios de fauna. Si diferentes proyectos utilizan alturas distintas, los resultados pueden no ser comparables. Incluso en un mismo estudio, cambiar la altura de las cámaras con el tiempo podría hacer parecer que las poblaciones han aumentado o disminuido cuando en realidad lo que ha cambiado es la tasa de captura. Por eso es importante estandarizar los protocolos de muestreo.
De forma general, cuando los muestreos son dirigidos a una sola especie, la recomendación de utilizar la “altura de la cruz del animal” para la colocación de las cámaras trampa está bastante aceptada. En contextos multiespecie, donde muchas veces se obtiene información de animales de entre 1 y varios cientos de kilos, los protocolos de fototrampeo a menudo utilizan términos generales como “la altura de la rodilla” para establecer la altura ideal de colocación de las cámaras. Sin embargo, rara vez se ha probado que efectivamente esta sea la mejor decisión.
Para proporcionar recomendaciones concretas sobre este aspecto clave del diseño del muestreo para la aplicación del fototrampeo como método de monitorización de la fauna silvestre, un equipo internacional de científicos liderado por el Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), en colaboración con entidades como la Swedish University of Agricultural Sciences, el Alberta Biodiversity Monitoring Institute, South African National Parks, la University of Michigan, el French National Centre for Scientific Research y la Nelson Mandela University, ha desarrollado un estudio multi continental con 172 puntos de muestreo pareados (con una cámara alta y otra colocada más baja) que ha recogido información de 47 especies de vertebrados (mamíferos y aves) de tamaños comprendidos entre el ratón de campo hasta el alce.

Localización de los experimentos que se han realizado para evaluar los efectos de la altura de la cámara sobre la tasa de captura.
Los resultados mostraron que la altura de la cámara cambia qué animales vemos y cuáles se nos escapan en un estudio de fototrampeo. De este modo, las cámaras colocadas más cerca del suelo detectaron muchas más especies pequeñas (0-10 kg) y medianas (11-50 kg). En cambio, las cámaras situadas a mayor altura funcionaron mejor para animales grandes.
Según los análisis, existe un punto aproximado alrededor de los 50 kg de peso corporal en el que esta tendencia cambia. Por debajo de ese tamaño, las cámaras bajas registran más actividad; por encima, las cámaras altas empiezan a resultar más eficaces. Esto ocurre porque muchos animales pequeños se mueven muy cerca del suelo o son demasiado pequeños para activar el sensor de una cámara situada demasiado arriba.
Además, el estudio encontró que las detecciones simultáneas por ambas cámaras aumentaban a medida que crecía el tamaño del animal, algo lógico, ya que cuanto más grande es un animal, más fácil es captarlo desde diferentes posiciones.
Los resultados de este estudio sugieren que, para estudios que buscan registrar muchas especies distintas, las cámaras colocadas entre 30 y 50 centímetros del suelo ofrecen el mejor equilibrio, siendo alrededor de 40 cm, lo que podríamos equiparar a “la altura de la rodilla”, una de las posiciones más consistentes. En cambio, cuando el objetivo es estudiar una especie concreta de gran tamaño, puede ser más adecuado colocar la cámara a una altura similar a la cruz del animal.

A la izquierda, uno de los experimentos llevados a cabo por el IREC en los Montes de Toledo, con cámaras a 30 y 80 cm del suelo. A la derecha, experimento en Grimsö (Suecia), llevado a cabo por investigadores de la SLU, con cámaras a 50 cm y 1 metro. En cada uno de los 5 experimentos incluidos en el estudio se utilizaron distintos tipos de cámaras trampa.
Este trabajo de investigación representa la evaluación más amplia realizada hasta ahora sobre cómo la altura de las cámaras influye en los estudios de fototrampeo. Sus resultados ofrecen una base científica para mejorar el diseño de los programas de monitorización de fauna en todo el mundo.
En un contexto en el que cada vez se utilizan más redes de cámaras de fototrampeo para el seguimiento de la biodiversidad a gran escala, disponer de protocolos claros y estandarizados es fundamental. En este sentido, el presente estudio demuestra que una decisión tan simple como medir bien la altura de instalación puede mejorar la calidad de los datos y ayudar a interpretar correctamente los cambios en la naturaleza.

Resumen gráfico del trabajo de investigación. El estudio se enmarca en el Proyecto CAMEAR (“Armonización de métodos basados en fototrampeo para monitorizar la abundancia de mamíferos silvestres en Europa”, referencia SBPLY/21/180501/000193), que ha sido financiado a través de la Resolución de 01/09/2021, de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la JCCM, por la que convocaron ayudas para la realización de proyectos de investigación científica y transferencia de tecnología, cofinanciadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:
- Sereno-Cadierno, J., Hofmeester, T. R., Becker, M., Bernard, A., Moolman, L., Fritz, H., & Acevedo, P. 2026. Knee height is often right: evaluating device height effects on camera trapping rate. Remote Sensing in Ecology and Conservation.