Animalista abre las puertas de un remolque de rehala y se da a la fuga tras darle el alto la Guardia Civil
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Animalista abre las puertas de un remolque de rehala y se da a la fuga tras darle el alto la Guardia Civil

Las cámaras de seguridad de un restaurante graban cómo un individuo abre los compartimentos de la parte superior del vehículo de la rehala José Manuel y suelta 16 perros en las proximidades de una carretera. No contento con ello, según testigos presenciales, regresa al lugar de los hechos y hace una peineta a los agentes de la Guardia Civil y a los cazadores que allí se encontraban.


La rehala José Manuel tiene el núcleo zoológico en Padul, municipio situado en la parte noroccidental de la comarca del Valle de Lecrín, en la provincia de Granada. Fue creada hace tan solo tres años. Su propietario lleva cazando desde que tiene uso de razón. Su padre era dueño de una rehala. El grupo de perros está compuesto por paterneros, podencos de diferentes razas, alanos españoles y dogos argentinos.

Los cazadores buscan tres de los perros de la rehala

El rehalero no ha podido recuperar a tres de los perros soltados por la persona que aparece en las imágenes, pese a que los estuvieron buscando hasta altas horas de la madrugada. Hoy continúan con la búsqueda de los canes.

Uno de ellos, un podenco andaluz, asegura un conductor que ha sido atropellado, pero los cazadores no han logrado encontrarlo, ni en la cuneta ni en los olivares próximos a la carretera. De un alano español y de un podenco ibicenco tampoco se tienen noticias.

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Los hechos han sido denunciados en la Comandancia de la Guardia Civil de Pinos Puente

Club de Caza se ha puesto en contacto con la Benemérita para saber si este individuo ha sido identificado y detenido, pero los agentes no han podido aportar datos al estar la investigación abierta. Según el rehalero, «tras montear en un acotado de Castillo de Locubín, municipio situado en la parte septentrional de la comarca de la Sierra Sur, en la provincia de Jaén, nos detuvimos para almorzar en un restaurante.

La cacería, en la que participaron 30 puestos y 2 rehalas, fue un éxito. Cuando llevábamos menos de 20 minutos en el bar, una persona nos avisa de que los perros de la rehala están a las puertas del local. Al salir a la calle vemos cómo han abierto seis de los compartimentos de los perros y les han quitado a gran parte de ellos los collares. Corremos hacia la carretera para evitar que los canes que se han dirigido hacia la vía sean atropellados. Avisamos a la Guardia Civil. En el lugar se persona una patrulla.

Mientras estamos buscando los perros, el individuo regresa al restaurante y realiza un gesto obsceno desde el interior del coche. Los agentes le dan el alto, pero el animalista no atiende a las órdenes de los guardias civiles y se da a la fuga. Los dos agentes se montan en el vehículo oficial y persiguen al automóvil».

 


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